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15 de mayo de 2007.  Ayer se dio a conocer, en informaciones periodísticas no desmentidas, la situación de algunos presos de la banda terrorista ETA en cárceles catalanas. Reclusos como Diego Sánchez Burria, condenado a nueve años por colaborar con el comando Barcelona, y su compañera Laura Riera, condenada también por colaborar con la banda, mantendrían encuentros a diario entre sí y con otros terroristas. La tolerancia hacia estos privilegios estaría favoreciendo el reagrupamiento y coordinación en cárceles de Cataluña de presos condenados por terrorismo.

Fuente: el semanal digital.com

15 de mayo de 2007.  Ayer se dio a conocer, en informaciones periodísticas no desmentidas, la situación de algunos presos de la banda terrorista ETA en cárceles catalanas. Reclusos como Diego Sánchez Burria, condenado a nueve años por colaborar con el comando Barcelona, y su compañera Laura Riera, condenada también por colaborar con la banda, mantendrían encuentros a diario entre sí y con otros terroristas. La tolerancia hacia estos privilegios estaría favoreciendo el reagrupamiento y coordinación en cárceles de Cataluña de presos condenados por terrorismo.

No se trata de una anécdota, ya que precisamente la mejora en la situación de los presos es una de las reivindicaciones más constantes de ETA a lo largo del "proceso de paz" entablado entre la banda y el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. La liberación de los etarras condenados, precedida de una fase de acercamiento y atenuación de las penas, es algo que ETA nunca ha dejado de pedir como condición para dar más pasos. El caso del etarra Ignacio De Juana Chaos, culpable de veinticinco asesinatos y actualmente en un régimen privilegiado de semilibertad, fue sólo el primero, ya que la banda pretende algo similar para todos sus miembros detenidos.

No es casualidad, por otro lado, que estas noticias lleguen de Cataluña. Zapatero no ha anulado formalmente la política de alejamiento y dispersión de presos etarras, que nació para debilitar a la banda. Sin embargo, la Generalitat catalana tiene las competencias de prisiones, y los etarras detenidos en Cataluña tienen un régimen diferente porque dependen de la Secretaría de Prisiones catalana, responsable de los privilegios penitenciarios que puedan disfrutar allí.

Toda concesión a ETA ha sido entendida por la banda como signo de debilidad. Incluso si fuese posible negociar con los terroristas, las concesiones sin contrapartida serían una mala idea. En este caso, la simple sospecha de que ETA pueda estar ganado la batalla de las cárceles es motivo de escándalo para la opinión pública, que no olvida los terribles delitos de estos criminales, que ni se han arrepentido ni han pagado su deuda con la sociedad. El Estado de Derecho peligra si la Ley y las penas no son iguales para todos.

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