Funcionarios del C.P de Málaga han participado en el rodaje de la película: "321 días en Míchigan"
- El director del C.P de Málaga agradece la cooperación del sindicato ACAIP.
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Málaga estará más presente que nunca en su festival de cine español y es gracias a la llegada de '321 días en Míchigan' a la sección oficial, el primer largometraje del director malagueño Enrique García que se ha colado con justicia entre las mejores películas del evento cinematográfico de la capital de la Costa del Sol. Un drama de género carcelario con toques de comedia que se ha convertido en un homenaje al trabajo que se realiza en los centros penitenciarios y que reflexiona sobre el valor de las segundas oportunidades.
'321 días en Míchigan' cuenta la historia de Antonio (Chico García), un ejecutivo de éxito al que han condenado por delitos financieros enfrentándose a dos años de cárcel pero que no está dispuesto a que nadie se entere. El plan está trazado a la perfección: ha solicitado una excedencia y con ayuda de su abogado, su novia y algunos contactos bien pagados, hace creer a todos que está estudiando un máster de Economía y Empresa en la más prestigiosa escuela de negocios de Estados Unidos.
El posgrado dura exactamente 321 días, que son los que el personaje tiene para salir a tiempo de la prisión y reincorporarse a su trabajo. Para ello, tendrá que lograr que le reduzcan la pena mostrando un comportamiento ejemplar. Antonio es un ser soberanamente listo que tiene un plan muy cerrado, basado en esconderse, en hacer creer a su entorno que está en el estado norteamericano a través de llamadas de teléfono o la creación de un blog ficticio. Sin embargo, este propósito irá complicándose cada vez más por esa obligada convivencia penitenciaria, por lo que tendrá que poner en juego todas sus armas para mantener a salvo su mentira.
Esta historia coral muestra además a personajes como Carmona (Héctor Medina), delincuente común que se mueve en la cárcel como pez en el agua y que entablará una relación comercial con Antonio que a ratos parecerá una amistad. Sara (Virginia DeMorata), gitana de gran carácter, que tiene tres hijos pequeños a los que cuidar y que necesita conseguir el tercer grado cuanto antes. Lamís (Virginia Muñoz), antigua go-go de discoteca en los noventa que sabe que su tiempo de gloria quedó atrás.Con Antonio cerca, conocido de los viejos tiempos de la noche, se sentirá rejuvenecer. Y Juani (Salva Reina), tipo simpático, chistoso y bien adaptado a la rutina carcelaria, compañero de celda de Antonio.
Un trabajo basado en la palabra
Con este largometraje, Enrique García, ha querido dignificar la labor que se lleva a cabo en los centros penitenciarios, pero también resaltar el viaje de un preso que reconoce su error y quiere reinsertarse en la sociedad. “Esta historia trata de lo cotidiano, de cómo se vive realmente en la cárcel. Me he encontrado con presos que querían descubrirse para ser mejores personas e internos que te explicaban los trucos para sobrevivir de la forma más villana. Yo creo en el trabajo que se hace en un centro penitenciario con las herramientas necesarias para que una persona retome su vida a nivel psicológico, físico y laboral”, explica el director malagueño que ya en su día rodó el corto 'Tres razones' en el que se basa este filme.
El protagonista de la historia, interpretado por Chico García, establece, según el director, “un conflicto muy interesante en la película”, ya que se trata de una persona muy seria y seca cuya baza es ser un 'crack' con todo el mundo para poder ejecutar su plan, llevándose por delante a quien haga falta, pero que terminará descubriendo su factor humano. “Yo creo que no hay nadie en el mundo que no vaya a un sitio así y no aprenda algo. La cárcel tiene una jerarquía muy extrema pero basada en la educación y el respeto. Un funcionario no es una persona que da con una porra en unos barrotes para que el preso se despierte, sino que su trabajo es comprobar que se cumplen los requisitos establecidos por la ley para que un preso tenga una condena decente. No hay armas, porque si hay armas hay muerte. Sus armas son el respeto y la palabra”, apunta Enrique García.
Un acto de fe
La pasión con la que el director malagueño habla de '321 días en Michigan' refleja el triunfo de una película que se rodó como un “acto de fe”. Un sueño complicado de hacerse realidad que se llevó su peor golpe cuando el Gobierno les retiró el permiso para rodar en la cárcel de Alhaurín de la Torre por motivos de seguridad. “Movimos cielo y tierra para que nos volvieran a dar el permiso y no hubo manera, siempre nos topábamos con el mismo muro por muchos caminos distintos que tomáramos”. Fue entonces cuando al equipo le ofrecieron rodar en la antigua Prisión Provincial de Málaga “pero era imposible, estaba en una situación lamentable”.
Después de darle muchas vueltas, decidieron buscar presupuesto para rodar en platós pero el coste era “inviable”. Entonces surgió la idea de invertir en la limpieza de la prisión, adecentándola y adecuándola al rodaje. “Se llegaron a acuerdos para que vinieran presos a ayudarnos a limpiar, montamos oficinas, platós y celdas con paredes móviles, porque los habitáculos eran muy antiguos y yo había construido la historia con el modelo de celda de Alhaurín”, apunta Enrique García. “Aunque no pudimos rodar allí, la comunidad penitenciaria se volcó con la película, empezando por el director de la cárcel, Ángel Herbella, y los representantes de ACAIP, hasta los funcionarios y los presos de tercer grado que venían a hacer la figuración como servicios a la comunidad”.
Sello 'made in Málaga'
'321 días en Míchigan' es la primera película malagueña de la historia del festival que participa en la sección oficial. Por la alfombra roja pasarán todo un reparto de actores nacidos en esta provincia o que han establecido en ella su lugar de residencia. Desde el equipo técnico hasta los músicos tienen el sello 'made in Málaga'. “Lo bonito de este proyecto es haber podido contar con gente que me ha acompañado en mis cortos. Yo no sé cuántas películas me quedan por hacer, pero esto era un tren que yo tenía que coger y lo quería coger con los míos. Por eso tiré de gente con la que yo había trabajado mucho como Aníbal Soto, Juanma Lara, Miguel Guardiola, Rafa Castillo Romero o Concha Galán”, añade. También se hicieron muchas pruebas de casting, de donde surgió Olalla Hernández, y se contactó con Joaquín Núñez, que venía de ganar un Goya con 'Grupo7', y José Manuel Poga.
La música es otra de sus principales bazas. Coordinada por Javier Ojeda, cuenta con las voces de grupos y cantantes malagueños como Tony Zenet, Pasión Vega,Tabletom, Celia Flores, Gema Cuéllar, Genara Cortés, El Kanka, Model Monroe, LaRowe, Los Globos, Cucaracha Dandí, Niño Juaneque y Karkoma. Y cuando parece que el círculo está cerrado, aparece en escena Fernando Velázquez, autor de películas como 'El Orfanato' o 'Lo Imposible', para firmar la banda sonora.
Enrique García resalta la importancia de haber llegado con su largometraje a este festival, en el que, como él bien dice, no se va a presentar una película, sino “la forma de vida de una prisión en Málaga, la forma de vida de una generación de actores y músicos malagueños. Todos van sonar en el teatro Cervantes apoyando una historia de aquí. Por eso estamos muy orgullosos de decir que somos los primeros malagueños en el Festival de Málaga”.