Congreso
31 de enero de 2012.—Núm. 29
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el reconocimiento y el respeto político que yo tengo por
usted. Señor ministro, creo que usted es una persona
adecuada, muy adecuada, para la responsabilidad que el
presidente del Gobierno le ha encargado, no ya por sus
comienzos políticos como gobernador civil en los
tiempos de la Unión de Centro Democrático, sino por su
amplia experiencia política en puestos de altísima res-
ponsabilidad e incluso en puestos parlamentarios muy
importantes, que es lo que creo que le hacen sensible a
las necesidades que tiene esta Cámara y a su obligación
de comparecer en ella para que podamos ejercer nuestra
labor de control a la que usted se ha expuesto desde el
primer momento. Le deseo sinceramente éxito. Su éxito
será el de todos y será garantía de la seguridad de los
ciudadanos y del ejercicio libre de sus derechos. También
le deseo suerte porque a veces no es suficiente con hacer
las cosas bien.
Diré también otra cosa respecto al clima en esta Comi-
sión de Interior, dado que llevo ya seis años de portavoz
en ella. Creo que en la primera legislatura en la que tuve
la oportunidad de ser portavoz de esta Comisión hubo
un clima de franca crispación, fundamentalmente a raíz
de la Comisión de investigación de los atentados
del 11-M; en la pasada legislatura esa crispación se relajó
muchísimo y hubo confrontación política y parlamen-
taria, quizás a veces excesiva, pero le puedo decir que
no vengo en son de paz sino que estoy en son de paz;
estoy permanentemente en son de paz en esta Comisión
porque es absolutamente necesario. Si vivimos un
momento difícil en general, en esta Comisión y respecto
a los temas que se tocan en ella es especialmente impor-
tante que nos pongamos de acuerdo, y como es mucho
más lo que nos puede unir que lo que nos pueda separar
o dividir desde luego el Grupo Parlamentario Socialista
y este portavoz están a disposición del ministerio y del
Gobierno para llegar a todos los acuerdos que sean nece-
sarios para mejorar la seguridad de los ciudadanos.
Sean también mis primeras palabras de homenaje a
las víctimas de la tragedia del Orzán, a esos policías
nacionales valientes que en cumplimiento de su deber
han tenido que dar sus vidas por salvar y garantizar la
integridad a otras personas.
También quiero tener un recuerdo para un policía
nacional recientemente fallecido, don Miguel Ángel
Fernández-Chico, que ha sido director adjunto operativo
del Cuerpo Nacional de Policía y que ha fallecido el
pasado viernes tras una larga enfermedad. Fue un buen
policía, un policía leal a su cuerpo y a los compromisos
para preservar los derechos de los ciudadanos. Creo que
era mi obligación recordarle en este ámbito.
Voy a intentar seguir el esquema que usted ha utili-
zado, aunque su exposición ha sido tan prolija que sola-
mente tocaré algunos aspectos muy concretos. Terro-
rismo. Señor ministro, el Grupo Parlamentario Socialista
y el Partido Socialista van a apoyar al Gobierno en su
política contra el terrorismo y en la gestión de todas las
actuaciones necesarias encaminadas a la desaparición de
la banda terrorista ETA. Se lo voy a decir de otra forma.
Los socialistas vamos a estar con ustedes para que ETA,
además de dejar de actuar —que ya lo ha hecho—, deje
de ser, desaparezca. Los socialistas vamos a apoyar al
Gobierno en su actuación, pero le vamos a pedir que
actúe, eso sí, sin tacticismo y, como usted ha dicho, con
inteligencia, sin demora, con serenidad y prudencia,
como usted ha apuntado, ajustándose a la ley, también
en materia penitenciaria, y nos parece bien lo que usted
ha propuesto, que haya un tratamiento individualizado
de los presos de ETA. Por tanto, en esta materia lealtad,
unidad y confianza, que creo que es mutua, recíproca, y
así debe seguir siendo. Yo quiero felicitar a su señoría,
a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, a la
Guardia Civil y a la Policía francesa por la detención de
tres miembros de ETA hace unas semanas. Son los
últimos coletazos, pero son coletazos y siguen siendo
personas peligrosas. Creo que la colaboración interna-
cional está garantizada, y es importante que así sea. Por
último y en este ámbito mis palabras tienen que ser
necesariamente para las víctimas del terrorismo, para
recordarlas permanentemente y para congratularme de
que uno de los primeros objetivos de su ministerio sea
el desarrollo del reglamento de la Ley de víctimas. Yo
tuve la oportunidad y el honor de ser ponente de esa ley,
junto con otros miembros de esta Comisión y con el hoy
portavoz del Grupo Parlamentario Popular en la Cámara,
donAlfonsoAlonso, y de nuevo nos brindamos a aportar
nuestro conocimiento y experiencia en un reglamento
que su señoría puede aprobar en el ejercicio de sus com-
petencias, pero nosotros le brindamos la posibilidad de
colaborar o al menos pedimos estar informados del
desarrollo de este reglamento, que tan importante es. La
pasada legislatura la Ley de víctimas —creo que ese es
el mayor homenaje parlamentario que se puede hacer a
las víctimas— tuvo 349 votos a favor; una ley que me
parece que reconocía el papel y, sobre todo, que enun-
ciaba un relato importante para la democracia, que es el
de las víctimas, que ese sí es un relato épico. Termino
reiterando de nuevo: lealtad, confianza mutua, respeto,
colaboración —creo que la ha habido en los últimos
años, la ha habido durante el traspaso de poderes, como
usted lo ha reconocido, señor ministro— y discreción en
lo que haya que ser discretos, porque creo que todos
somos conscientes de ello.
Inseguridad ciudadana. Usted ha tocado un tema al
final de su intervención: estadísticas, etcétera. Sobre ese
tema en esta Comisión —y miro a la letrada— habrá
decenas de páginas del «Diario de Sesiones» con la
polémica sobre las estadísticas: si el sistema era el ade-
cuado, si no lo era… Su señoría hoy ha anunciado una
publicación trimestral. Me parece que es coherente con
lo que ustedes han estado manteniendo. Lo único que le
diría es que el sistema anterior era un sistema pactado.
El Ministerio del Interior nos reunió a los grupos de la
Cámara y nos dijo: este es el sistema y así lo vamos a
hacer. Si ese sistema es válido para usted, para nosotros
por supuesto que es válido, por coherencia. Lo único que
le pido es que, si van a cambiar el sistema, también nos