Congreso
31 de enero de 2012.—Núm. 29
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a nivel competencial y a nivel personal. Yo le solicitaría
esa disponibilidad para dialogar, esa mayor cercanía,
diálogo y receptividad, porque, efectivamente, Navarra
se siente implicada en los temas de Interior. Pero le
reitero, para terminar, que Unión del Pueblo Navarro es
un partido aliado del Gobierno en esta materia, un aliado
leal. Así que sí que le solicito, y sé que lo obtendré, que
nos tratemos como tal, con esa confianza. Termino
deseándole éxito, felicitación y confianza en que su
trabajo será beneficioso para todos.
El señor
PRESIDENTE:
Por el Grupo Vasco, PNV
tiene la palabra don Aitor Esteban.
El señor
ESTEBAN BRAVO:
En primer lugar, quiero
desearle lo mejor al señor ministro en su nueva tarea. Es
un ministerio complicado, difícil y va a necesitar muchas
dosis de consenso para afrontar las tareas que ya desde
este mismo momento tiene encima de la mesa como
responsable del área de Interior. Se ha hablado de
muchos asuntos por parte de otros portavoces y me voy
a centrar en cuatro áreas. La primera, como no puede ser
menos, es la relativa al fin de la violencia y a la desapa-
rición de ETA. En este ámbito lo que nos gustaría pedir,
lo que pedimos desde nuestro grupo político al ministro
del Interior, es prudencia y rigor no solo en las actua-
ciones sino también en todas las manifestaciones. Ha
llamado la atención que en un mismo día, en el plazo de
veinticuatro horas, se esté avisando sobre un posible
rearme de ETA, sobre un final táctico de la organización
ETA y al mismo tiempo se anuncie —ese mismo día— la
disminución del número de escoltas, como también se
ha reiterado por parte del ministro hoy. Son medidas que
vistas así parecen contradictorias. Si verdaderamente hay
datos de que ETA se está rearmando, de que ETA tiene
voluntad de continuar con su actividad terrorista no tiene
mucho sentido que se disminuya el número y los servi-
cios de escolta; por lo tanto, debemos andar con mucha
prudencia en las manifestaciones porque de otra manera
podemos inducir a la confusión de la sociedad. Usted va
a tener nuestro apoyo, sin duda, si es que hay voluntad
de avanzar en la consolidación de la paz y en la definitiva
eliminación del fenómeno terrorista. Eso exige un tra-
bajo en silencio y un trabajo de buscar consensos, pero
exige también asumir por parte de todos, en primer lugar
por parte del Gobierno del Estado, porque estamos ante
un nuevo tiempo; que los mecanismos, los instrumentos
que se habían estado utilizando hasta la fecha —sobre
todo en la manera como se habían estado utilizando hasta
la fecha— hay que reflexionarlos y quizá haya que
modificarlos en este nuevo tiempo.
El mundo se mueve, muchos agentes políticos varían
sus posiciones e incluso el Parlamento francés, concre-
tamente laAsamblea Nacional francesa, han tomado una
resolución en la que bajo determinadas circunstancias
hablan del posible acercamiento de los presos por terro-
rismo a cárceles cercanas a su domicilio para el cumpli-
miento de su condena. No tiene sentido quizá plan-
tearnos en toda su amplitud un ordenamiento de
excepcionalidad como el que ha sido el relativo a la
represión terrorista en el Estado. No olvidemos que
mucho de él está basado en el artículo 55.2 de la Cons-
titución que es en sí mismo el que habilita para una
excepcionalidad de la legislación en materia terrorista.
Las cosas se están moviendo; hay que aceptar esa situa-
ción y hay que plantear nuevos consensos. Si el Partido
Popular quiere está en su mano lo que no había estado
en las últimas décadas, concitar un gran consenso sobre
el fin de la violencia terrorista donde estemos todos o
casi todos —yo creo que incluso todos—; un gran con-
senso tanto en Euskadi como en este Parlamento, que es
posible para avanzar en estos temas. Nunca había sido
más sencillo, más posible alcanzarlo. En ese sentido mi
grupo presentó ya hace semanas, en el mes de diciembre,
una proposición no de ley que no es de cosecha propia
sino que intentaba recoger en su literalidad una resolu-
ción que fue aprobada por unanimidad, con el voto de
todos los partidos políticos de la Cámara, el día 10 de
noviembre del año 1998 y que instaba al Gobierno a que
mediante el más amplio diálogo con todas las fuerzas
políticas desarrollara una nueva orientación consen-
suada, dinámica y flexible de la política penitenciaria de
la forma que mejor propicie el fin de la violencia. Esto
se aprobaba por unanimidad por esta Cámara en el
año 1998, en plena época de efervescencia terrorista.
Tenía un segundo punto, en el que se hacía mención
especial a la solidaridad con las víctimas de la violencia
terrorista y sus familias, y un tercero, en el que se hablaba
de que el consenso y el respeto a los principios demo-
cráticos y las legítimas opciones políticas debería regir
todo ese proceso que conduciría al fin de la violencia
terrorista y de que se evitaran actitudes de enfrenta-
miento entre posiciones ideológicas. No estoy diciendo
que esto tenga que volver a aprobarse en su literalidad
por la Cámara, pero sí puede ser un buen punto de par-
tida, reconociéndonos todos, que todos lo votamos, en
este texto, para que a partir de aquí se puedan buscar
consensos. Si no es en este texto, en otros inspirados por
el Gobierno, pero son posibles. Insisto, todas las fuerzas
políticas, incluida la que sustenta el Gobierno, afirmaron
en ese momento, en el año 1998, buscar un más amplio
diálogo con las fuerzas políticas para desarrollar una
nueva orientación consensuada, dinámica y flexible de
la política penitenciaria, de la forma que mejor propicie
el fin de la violencia. Es un momento clave, señor
ministro, y mi grupo entiende que sería irresponsable no
aprovechar esta situación, no explorar esta situación al
menos y ver qué posibilidades brinda. En ese sentido
nuestro apoyo absoluto a que se trabaje con discreción,
a que se busquen consensos, se busquen complicidades
y, sobre todo, a activar una nueva política en esta materia
porque los tiempos así lo exigen.
Quería recordar también, al hilo de la escasez de
recursos y de la disminución de los servicios de escoltas,
recordar, digo, porque no se trata de una petición, no es
una petición, que los ministros, el Ejecutivo en general,