Page 43 - Microsoft Word - Real Decreto aplicacion del Codigo Penal 19

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inmediatas órdenes, relevados de toda otra obediencia que las contradiga, todos los 
funcionarios y subalternos de cualquier clase del establecimiento. 
Artículo 128. ‐
Sólo en la medida necesaria, y autorizada por el Centro directivo, se 
permitirá la entrada en las prisiones a los contratistas de servicios y talleres y sus 
dependientes; pero previniéndoles que únicamente se relacionen con los penados a los 
efectos de su industria o trabajo, y no favorezcan de modo alguno las relaciones de aquéllos 
con el exterior. Si contravinieren tales órdenes, podrá prohibírseles la entrada en el 
establecimiento, promoverse la rescisión del contrato a costa del culpable, y aun en caso de 
notoria gravedad, pasar el tanto de culpa a los Tribunales de Justicia. 
        La entrada de obreros libres para las reparaciones del edificio o sus accesorios, se 
limitará a los que nominalmente estén autorizados para tales trabajos en cada caso, y se 
condicionará y sancionará en la misma forma antes expresada. 
Artículo 129. ‐
No obstante las disposiciones prohibitivas que quedan consignadas, cuando 
el Director o Jefe de una prisión considere de reconocida necesidad o de obligada cortesía 
social permitir la entrada y visita de alguna persona al establecimiento, la autorizará por sí, 
con carácter excepcional, acompañando o haciendo que acompañe el Jefe del servicio al 
visitante, y dará cuenta de la concesión, exponiendo con detalle los motivos que tuviere para 
hacerla, a la Dirección general de Prisiones. 
        En la misma forma procederá cuando desee visitar el establecimiento algún señor 
condecorado con la Medalla Penitenciaria de Oro, siempre que le sea conocido tal carácter, 
o en su defecto acredite, además de su personalidad, el disfrute de tal preeminencia. 
CAPITULO VIII
Servicios administrativos
Artículo 130. ‐
 La organización del trabajo tendrá como fin primordial la enseñanza de 
oficios y artes a los penados operarios. A este efecto, se implantará en los establecimientos 
penales la máxima pluralidad de labores y se organizará el aprendizaje industrial, con 
amplitud bastante a garantir una preparación completa, que permita al recluso obrero el 
ejercicio útil y remunerado de su oficio en la vida libre. 
Artículo 131. ‐
El ejercicio del trabajo tiene carácter de obligación para todos los penados. 
Los que lo estén a penas de prisión podrán elegir, siempre que ello sea posible, la clase de 
trabajo a que han de dedicarse; los de reclusión trabajarán en los talleres o faenas a que se 
les destine.