Página 27 - REVISTA ACAIP OCT/NOV 2012

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EVISTA AGRUPACION CUERPOS DE LA ADMINISTRACIÓN DE II.PP
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OCTUBRE/NOV 
2012
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áridos reacios a arrodillarse ante la normativa europea
encontraban su lugar; las estrictas normas de seguridad
del trabajo dejaban de ser una excusa de la ineficiencia.
En definitiva, “vivir es peligroso”, como solía repetir su jefe
de personal citando sin querer a Guimaraes Rosas. Los
terrenos baldíos encontraban su verdadera razón social
como bosquecillos de chalets adosados y centros de ocio.
Terrenos que hasta entonces fueran refugio de alimañas y
bicharracos, o, en el mejor de los casos, refugio temporal
de pájaros okupas: inmigrantes sin documentación ni
domicilio fijo que aparecían por temporadas a usurpar el
espacio al quebrantahuesos y el urogallo nacionales. Y no
es que esté contra la inmigración ilegal. Muy por el
contrario. Darle trabajo a aquellos hombres era su modo
de contribuir a transferir el 0,7 por ciento del PIB a los
países en vías de desarrollo. Para que al final lo tildaran
de explotador sin escrúpulos, aunque su empresa fuese
una verdadera ONG: Albañiles sin Fronteras. Continúa
recorriendo los seis metros cuadrados de su espacio y
levanta la mirada hacia el trozo de cielo surcado por
cicatrices del mejor acero. ¿Por qué no vinieron aquí a
comprobar el cumplimiento de las regulaciones
constructivas y la calidad de los materiales? Siempre
estuvo seguro de que una capa púrpura de papel moneda
le otorgaba el don de la invisibilidad y lo blindaba contra
las malas artes de policías y fiscales ansiosos por novelar
su leyenda de justicieros a costa de la sufrida clase
empresarial, el verdadero motor de la nación.
Si no fuera por aquellos accidentes que en rápida
sucesión convirtieron dos de sus edificios en montañas de
escombros, ahora no estaría midiendo su espacio en
diagonal de tres zancadas. Está seguro de que la culpa
fue de sus inquilinos, aunque su abogado no pudiera
demostrarlo. No acaban de comprender que un domicilio
es para comer, dormir, cagar y guarecerse de la lluvia, no
para organizar guateques y bailoteos, o para pegar saltos
en el salón al compás de la Wii. Después sucede lo que
sucede. Mira de nuevo hacia la grúa, el pajarraco amarillo
que continúa picoteando el borde de la ventana. No lo
conseguirás, así que ni lo intentes. Estos muros fueron
construidos con el mejor hormigón y acero de alta calidad
sobre cimientos que soportarían el doble de la estructura.
Fue un encargo del gobierno, recuerda, infectado de
inspectores inmunes al placer. Auditorías, control de
gastos, inspecciones por sorpresa y pruebas de
resistencia de materiales. Fue imposible concertar
márgenes de ahorro beneficiosos para todas las partes. El
hormigón es de primera clase, recuerda. Aunque cuando
lo fraguó ignorara que lo hacía a la medida de sí mismo.
FUNDACIÓN SOCIEDAD Y
JUSTICIA.
TÍTULO: Resistencia de materiales. 
AUTOR: Luis Manuel Gª M.