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Acaip
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EVISTA AGRUPACION CUERPOS DE LA ADMINISTRACIÓN DE II.PP
.]
OCTUBRE/NOV
2012
w w w . a c a i p . e s w w w . p o r t a l f o r m a c i o n c o n t i n u a . e s
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particular
CREDO DEL TRATAMIENTO
. En aquella
ocasión lo llamaron a capítulo para que explicara los
motivos que tenía para dar cursos de artes marciales
(vale todo) a los primeros grados, entre ellos a un preso
de Al Qaeda. También recordó como de forma paralela
había expulsado al recién nombrado delegado de
ACAIP
del módulo de primeros grados, ello después de 8 años
de servicio. Sus músculos faciales se relajaron hasta
parecer que sonreía. Tenía guardado en su retina como si
fuera un tesoro, la cara que pusieron los sindicalistas
cuando les dijo que lo quitaba del módulo de
productividad
porque
“NO
CREÍA
EN
EL
TRATAMIENTO”
. Mecí, de Mesias, siguió rezando su
credo, ahora con mucho más sentimiento.
Creo en el Tratamiento, Padre Tododineroso,
Creador del talego con piscina cubierta. Creo
en la Gallizo, su única Hija, “diputada
nuestra”, que fue concebida por obra y gracia
del Espíritu Maoísta que nació de la Santa
Política y padeció la oposición bajo el poder
de PP (Poncio Pilatos). Fue buscada,
insultada y fotografiada con la pancarta,
descendió a los socialistas, al tercer día
resucito entre los políticos, subió al
Parlamento y está sentada a la izquierda de
Zapatero, Padre Todoruinoso. Desde allí ha
de venir a juzgar a funcionarios y presos.
Creo en el Espíritu Maoísta, la santa cárcel
caótica, la excursión turística de los presos,
el paredón de funcionarios, la agresión en la
cárcel y la vida en la trena. Amén.
Por fin se sintió un poco más relajado. Pensó en
algunas excusas. Contaría una historia fantástica. Haría
un poco de teatro asomándose por la ventana y diría allí
va uno, allí va otro y gritaría. Sumido en sus rezos y
pensamientos llego a la Secretaria General, le hicieron
pasar por el arco, cruzar el torno y escalar hasta la sexta
planta, toda una aventura llegar hasta allí, después de
viajar varios kilómetros bajo tierra. Siempre habían
soñado que su prisión ideal tendría esas asombrosas
medidas de seguridad. De allí no se escapaba nadie sin
fichar, ni siquiera él.
Mecí, de Mesias, se sentó esperando algún
milagro, alguna señal, que le ayudara a salir de aquella
situación complicada. Pero no llegaba y sin querer
pronuncio para sí mismo las mismas palabras de nuestro
señor Jesucristo en la cruz:
“Mi señora, aparta de mi
este cáliz”.
La reprimenda retumbaba por los cuatro
costados de aquel despacho.
–“Con una España sumida
en la crisis y vosotros llevando a comer a los presos
de restaurante”. “¿A quién se le ocurre sacar de visita
turística a internos que han quebrantado condena,
alguno de ellos con causas pendientes? ¿Tendrás
alguna explicación?”
-“Claro que la tengo”,
-
afirmo Mecí, de Mesias, muy
seguro de sí mismo
.
–“Mire usted, la salida estaba
dentro de un programa terapéutico aprobado por esta
casa. Por tanto la evasión no es una fuga en sentido
estricto, como saltar un muro por ejemplo. No es una
fuga porque está inmersa dentro de un programa de
tratamiento. De alguna forma, cuando el preso
abandona el grupo de tratamiento ya tiene inoculado
el chip de la reinserción, y aunque el crea que se ha
fugado, en realidad está preso en ese programa de
reinserción al que le hemos sometido y del que no se
podrá ya desprender de por vida, incluso aunque
cometa nuevos delitos”.
-“¿Pero usted se cree que yo me he caído de un
guindo? Márchese de aquí ahora mismo.
Pero Mecí, de Mesías, no es de los que dé su inteligencia
a torcer, y argumentó lo beneficioso de las salidas
terapéuticas para preparar a los internos para su futura
vida en libertad.
-
“No señor, usted me perdone señor, pero el éxito de
los programas de tratamiento dependen del grado de
realidad. Por tanto la supuesta fuga de los dos
internos no debe ser considerada como tal, sino como
un simulacro real para preparar a los internos en su
futura vida en libertad”.
Mecí, de Mesías, se dio cuenta que su interlocutor se