Fuente: La Rioja.com
«Entra mucho chocolate, pastillas, de todo», aseguran desde Acaip, para concretar que «el 90% de la droga llega dentro del cuerpo humano y controlar eso es imposible». La droga pasa en el interior del organismo tanto de las visitas que acuden a los vis a vis como en los presos que vuelven de permiso. «Llegan 'petaos', con 'kinder' de plástico introducidos por vía rectal, muchas veces obligados por amenazas de otros reclusos. «La droga es una fuente continua de conflictos», admiten los delegados del sindicato. «Pero si se pudiese cortar de raíz, tendríamos muchos problemas dentro porque hay internos que la necesitan»», advierten.