La solución más lógica para combatir el hacinamiento en las cárceles es construir más. En los próximos años, si los planes del Ejecutivo se cumplen, once nuevos centros verán la luz. Seis ya están en obras y otros cinco proyectados. Entre los primeros está el alavés de Zaballa; entre los segundos, el guipuzcoano de Zubieta. Ambos con problemas.
Fuente: Diario vasco
Aunque desde el pasado mes de septiembre está en construcción, sobre el de Zaballa, que podrá acoger hasta a 1.300 reclusos, pesa una amenaza de paralización. La Diputación alavesa ha pedido el cese de las obras porque durante la tramitación de emergencia en Madrid se prescindió de la declaración de impacto ambiental. En caso de que la entidad foral no se salga con la suya, se prevé que esté acabado en 2011. Por su parte, la futura prisión guipuzcoana aún ni se ha comenzado a construir, por lo que la previsión inicial de tenerla operativa en 2012 es inviable.
Conflicto con funcionarios
En cualquier caso, desde el sindicato de prisiones Acaip dudan que los dos nuevos centros vayan a aliviar demasiado la situación de las tres prisiones actuales. Al fin y al cabo, «la política penitenciaria se hace a nivel nacional», de manera que a ellas llegarán internos de cualquier parte de España.
Por otra parte, la masificación de las cárceles españolas también ha abierto un conflicto entre los funcionarios de prisiones y el Ejecutivo central. El sindicato acusa al Gobierno de «incumplir» los acuerdos firmados en 2005 donde se recogen aspectos como «el pago de las noches o el complemento de destino. Es triste que tengamos que aguantar esta situación y, encima, los políticos ni se dignen a cumplir lo que firman».