Fuente: ABC.es
El hacinamiento provoca que los funcionarios estén desbordados; algunos, incluso, con problemas psiquiátricos diagnosticados. Los cursos, talleres y actividades sociales están, en ocasiones, prácticamente sin cupo para atender a más internos. En las penitenciarías de Galicia, fallecieron en el transcurso de este año, al menos, cuatro convictos que se encontraban cumpliendo condena. J. C. G., natural de Vigo y de 29 años, falleció, según los informes conocidos, a causa de una sobredosis por drogas. Su cadáver se localizó en la celda en la que estaba con una jeringuilla clavada en el brazo. Desde Acaip se quejaron de la importante cantidad de estupefacientes que circula por los presidios, en especial, nuevamente, en A Lama. Otro joven, en este caso de Compostela, perdió la vida en Teixeiro. En enero, en este mismo penal coruñés, pereció otro muchacho, a raíz de un suicidio. Hubo un cuarto fallecido, que debía abandonar la cárcel en verano.
«Nunca ha habido tantos internos en las cárceles, y el número de presos clasificados en primer grado no había sido jamás tan bajo. Esto no ocurre precisamente por los programas de tratamiento, sí por las progresiones masivas y artificiales con el objetivo de maquillar estadísticas», lamentaron otras plataformas sindicales, como CSI-CSIF.