Fuente: Las Provincias.es
La vida da muchas vueltas. El que en un tiempo ocupó una de las celdas de la cárcel de Picassent ahora realiza las prácticas de funcionario en esa misma prisión. En un futuro puede que se encargue de vigilar a los que fueron sus compañeros, aunque todavía no está claro su destino. Una muestra de la reinserción.
El caso de este hombre -se oculta su identidad por razones de seguridad como ocurre con cualquier otro funcionario- es significativo. Fue condenado en su día por un asunto de drogas e ingresó en una prisión cercana a la Comunitat, según las fuentes consultadas por LAS PROVINCIAS. Luego fue trasladado a Picassent. En la cárcel valenciana cumplió la parte final de su pena.
El hombre quedó en libertad a mediados de 2008. Y fue entonces cuando decidió presentarse a las oposiciones de funcionario. Optó por buscarse un empleo al otro lado de la celda. Y logró aprobar el examen. Ahora debe concluir con su periodo de prácticas.
La situación de este funcionario es conocida por buena parte de los trabajadores de la cárcel de Picassent. El rumor es una constante desde hace semanas en las conversaciones entre funcionarios, algunos recelosos de su nuevo compañero. El asunto ha llegado incluso a la dirección. LAS PROVINCIAS contactó ayer con el funcionario, quien no negó los hechos, aunque declinó hacer declaraciones.
Desde el sindicato mayoritario en prisión, Acaip, explicaron recientemente que les parecía «grave que la dirección de la prisión no haya informado a los trabajadores o al menos a los responsables de las prácticas».
El comentario en la cárcel
No se trata de difundir una información -que todos consideran «delicada»- en un tablón de anuncios «pero sí que se debería haber notificado». Desde otro de los sindicatos en la prisión, el CSI.F, también les constaba esta información, pero no ofrecieron más datos.
La primera parte de estas prácticas consiste en un periodo de formación de aproximadamente un mes. Se trata de instrucciones teóricas sobre cómo se debe actuar en una penitenciaría.
Las fuentes consultadas no pudieron precisar si se quedará en Picassent o se marchará a otra prisión de la Península. No obstante, lo más probable es que decida otro destino.
Instituciones Penitenciarias ya conoce este asunto, pero evitaron ofrecer más detalles del caso. Fuentes de Prisiones explicaron que no pueden revelar ningún dato personal de su plantilla de funcionarios.
No obstante, recordaron que no sería un caso excepcional en el panorama penitenciario español. Son situaciones complicadas ante las que nada se puede hacer. Existe al menos un precedente entre la población reclusa española.
Se trata de un hombre que atentó contra un periódico de difusión nacional hace ya casi treinta años. Cuando cumplió la condena se sacó una plaza de funcionario de prisiones. Evidentemente, en el caso actual se trata de un «delito menor» comparado con aquel.
El precedente ya despertó el malestar incluso entre los más altos responsables del ministerio del Interior. Fue entonces cuando se encargó un informe para tratar de encontrar fórmulas legales que impidieran el acceso a las cárceles de personas con este tipo de antecedentes.
La conclusión es que resultó imposible. Se toparon de frente con la ley. La norma no exige tener los antecedentes penales limpios para desempeñar un puesto de funcionario. Ni en este supuesto ni en ningún otro, añadieron fuentes sindicales. Acaip insiste en que han reclamado en otras ocasiones la modificación de esta norma para evitar situaciones como la que ahora se vive en Picassent.
De todos modos, una medida de este tipo supondría, en parte, dificultar la reinserción social de los reclusos, una de las máximas sobre las que pivota la política de Instituciones Penitenciarias.
Además, el hecho de que se impidiera el acceso a personas con antecedentes no evitaría su posible llegada sino que alargaría el plazo hasta que los antecedentes caducasen, según explicaron las fuentes consultadas.