Fuente: Hoy.es
Le sorprendieron cuando estaba subido en una alambrada del centro penitenciario de Cáceres. Tenía un trozo de manta para colocar sobre el alambre de espinos y así no hacerse daño, y también una cuerda hecha con sábanas.
El preso se llama Francisco Ignacio S. M., y el intento de fuga ocurrió el 10 de enero de 2008. El Juzgado de lo Penal número 1 de Cáceres indica que ese día intentó fugarse. Estaba en el patio del módulo 3 y con una cuerda hecha de sábanas se subió a la alambrada que separa la zona de los talleres con el campo de fútbol. Intentó romper un espacio llamado 'la concertina' para subirse al muro del recinto, y desde allí escaparse.
Durante el juicio el acusado se acogió a su derecho a no declarar contra sí mismo y no declararse culpable. No respondió a ninguna de las preguntas que le hizo el ministerio fiscal.
El tribunal indica que hay pruebas suficientes para condenarle por un delito de quebrantamiento de condena en grado de tentativa, ya que fue visto por dos funcionarios de prisiones en un lugar en el que no podía estar: subido a la alambrada de separación de dos zonas de la prisión, lugar al que había accedido tras haber saltado al encaramarse por un muro. También vieron la manta que puso sobre el alambre de espinos para no hacerse daño, y también vieron la cuerda hecha con sábanas de la que se valió para saltar.
El Juzgado de lo Penal ha condenado a Francisco Ignacio a que cumpla cuatro meses más de internamiento en la prisión de Cáceres.