Fuente: El Correo.com
Teóricamente, el propósito del aparato, también denominado lápiz lector, es impedir que los vigilantes se 'escaqueen' de hacer los recorridos nocturnos. Cada funcionario recibirá uno de estos dispositivos que, durante la ronda, deberá colocar sobre una serie de puntos de control para dar fe de que ha pasado por ese lugar.
Su primer logro, sin embargo, ha sido añadir una muesca más en la larga lista de exigencias que el sindicato de prisiones ACAIP realiza al Gobierno, entre las que ya se encuentra la retirada de esta iniciativa. «Lo único que demuestra la Administración con esto es su desconfianza hacia nuestro colectivo», denuncia Juan Carlos Díaz, coordinador sindical de los tres centros penitenciarios vascos. «Además, nos obliga a realizar rondas en departamentos que permanecen cerrados por la noche, como la lavandería o el comedor».
A juicio de ACAIP, la implantación del aparato solo busca «ampliar los turnos que los funcionarios realizan por la noche» y «reducir los permisos y vacaciones». Desde el sindicato tachan la medida de «gasto inútil» y critican que no se emplee el dinero en contratar nuevo personal, su principal exigencia al Gobierno. «Hace dos meses se abortó un intento de fuga en Basauri a las dos de la madrugada y no nos hizo falta el lápiz óptico para hacer nuestro trabajo», dice irónico Díaz.