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El Gobierno apuesta por acercar los presos a las cárceles del País Vasco

Fuente: El Adelantado.com


La prisión alavesa de Nanclares de Oca acoge desde junio a 25 etarras que, a juicio del Gobierno, han roto con la banda. El asesino de Fernando Buesa llega en tiempo récord
Nanclares de Oca está cada vez más cerca del overbooking. Con el anuncio, el pasado lunes, de que el etarra Asier Carrera Arenzana, condenado a 100 años y nueve meses de prisión por el asesinato de Fernando Buesa y de su escolta Jorge Díez el 22 de febrero de 2000, se encuentra desde junio internado en la célebre prisión, ya son 25 los terroristas allí alojados.

Horas después del comunicado de instituciones penitenciarias, Mikel Buesa, hermano del desaparecido dirigente socialista -que llegó a ser vicelehendakari segundo-, acusó a Interior y al juez de la Audiencia Nacional (AN) de haber «sobrepasado la ley», ya que el Código Penal vincula «el arrepentimiento con la delación».
«Para la ley, solo está arrepentido el que actúa como un chivato que ayuda a los jueces a probar los delitos cometidos por sus compañeros», señaló este catedrático de Economía en la Complutense, quien recalcó que Carrera, «de momento, no ha colaborado». Así, recordó que en su declaración policial demostró que era «un asesino disciplinado, seguidor de las instrucciones» que recibía de Txapote, entre ellas, la de accionar el mando a distancia del coche bomba que mató a su hermano, o la de matar, sin éxito, en 2000 al diputado general de Álava, Ramón Rabanera.
El reo fue trasladado a Nanclares -que junto a los de Zuera (Zaragoza) y Villabona (Asturias) concentra a los etarras que han abandonado la disciplina de la banda- con motivo del nacimiento de su hijo, y con un permiso extraordinario para conocerlo. En medio año, cuando otros tardan varios, Carrera ha pasado de cumplir condena en Andalucía -donde están los más duros- a formar parte del grupo al que se atribuye una ruptura total con la organización criminal.
Mikel Buesa tiene más motivos para estar dolido. Otro de los asesinos de Fernando, Luis Mariñelarena Garziandia, llegó la pasada primavera al santuario de Villabona procedente de A Lama.
Hace meses, salió de Vitoria Txelis, uno de los disidentes más destacados, que hoy cumple su condena en Martutene (Guipúzcoa), de donde sale a diario para trabajar. Hace poco daba clases de euskera a padres de alumnos.
Carrera coincidirá con otros reclusos como Iñaki Rekarte, Valentín Lasarte, Idoia López Riaño, La tigresa -hace años se negó a declarar alegando que «no quería salir en la BBC»- o Carmen Guisasola, pendiente de la Audiencia Nacional para gozar de unos días de permiso. Ya cuenta con un informe favorable y es posible que aproveche para hacer un gesto contra la violencia en una entrevista a un medio de comunicación, una declaración o la publicación de un artículo. También está Joseba Urrusolo -implicado en 16 crímenes y dos secuestros-, que no se cansa de pedir a ETA que desaparezca. Durante las pasadas elecciones, hizo campaña en favor de Bildu, «que traerá el cambio de ciclo».
Con la entrada de Carrera no son pocos los que piensan que el Gobierno, en la sombra, negocia con ETA. También puede ser que no estemos ante una teoría de la conspiración y que las actas de Thierry, donde el Ejecutivo se comprometía a acercar más presos, sean mera coincidencia.

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