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Abortan un motín en la cárcel de Morón

Fuente: ABC

 

Una investigación de los funcionarios de aislamiento de una cárcel sevillana frustró el secuestro de dos de ellos  «Hoy no, mejor otro día». La frase, oída de soslayo por un vigilante del módulo de aislamiento de la cárcel de Morón, fue el detonante para abrir una fulminante investigación que ha permitido abortar un plan, aún incipiente, para secuestrar a dos funcionarios del centro sevillano. Es verdad que se trataba solo de cinco palabras; pero el currículum criminal del interno que las pronunciaba y también del que asentía eran lo suficientemente inquietantes como para abrir de inmediato las pesquisas.

 

Los funcionarios del módulo de aislamiento, muy especializados, se entrevistaron con varios reclusos para averiguar hasta qué punto esa frase podía esconder algo más peligroso. La investigación no tardó mucho tiempo en dar resultado: según relató uno de los internos, dos de sus compañeros, P.A.M.R. y M.Y.S., planeaban secuestrar a dos de los vigilantes.

El «modus operandi» era relativamente sencillo: durante las dos horas de patio, que los implicados compartían habitualmente con otros dos reclusos, agredirían a uno de ellos. Como es lógico, ante el ataque intervendrían de inmediato los dos funcionarios de turno en labores de vigilancia y los amotinados aprovecharían ese momento de confusión para apresarlos antes de la llegada de sus compañeros. Una vez con ellos en su poder, exigirían el cumplimiento de sus condiciones para liberarlos. Estaba previsto que un tercer interno también interviniera en los hechos, si bien parece que en este caso habría funcionado el código carcelario, aún vigente en este tipo de módulos, según el cual si no te sumas a la «movida» acabarás siendo víctima de ella.

El relato del recluso era creíble, entre otras razones porque uno de los principales implicados, P.A.M.R., ya había perpetrado una acción similar en la cárcel alicantina de Picassent en noviembre de 2007. En aquel episodio, junto con otros internos, secuestró a tres funcionarios a los que amenazó con objetos punzantes. No hace mucho que fue condenado por estos hechos a otros 21 años de cárcel. Pero había más; el plan relatado era perfectamente verosímil. Por tanto, había que actuar con rapidez.

El pasado domingo los funcionarios de aislamiento de Morón cachearon y registraron a fondo las celdas de los implicados, que opusieron resistencia. Uno de los principales implicados, camino del «chabolo», amenazó con autolesionarse; el segundo golpeó repetidamente la puerta metálica de la suya y amenazó con prender fuego a la estancia. Se les intervinieron pletinas de metal que sirven de soporte a las televisiones de plasma —hasta seis en las tres celdas de los investigados, según el sindicato Acaip—, aún no afiladas pero susceptibles de ser manipuladas para convertirlas en estiletes.

Traslado a Huelva

Ya el lunes por la tarde, la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias ordenó el traslado del cabecilla, P.A.M.R., a la cárcel de Huelva. Los otros dos implicados están sometidos a una vigilancia más estrecha.

Fuentes de Prisiones consultadas por ABC destacaron la profesionalidad de los funcionarios del módulo de aislamiento de Morón, que desde el momento en que saltó la alarma trabajaron con rapidez para abortar cualquier peligro. Por su parte, desde Acaip se exigió a Instituciones Penitenciarias más medios de seguridad en Aislamiento y la retirada de cualquier elemento susceptible de ser manipulado para su posterior uso como elemento de agresión.

También reclamó una mayor plantilla y el «cese de los experimentos de tratamiento con internos de peligrosidad extrema», a pesar de que los datos del Programa de Intervención con Internos en Régimen Cerrado son claramente positivos. Acaip considera sin embargo que esta iniciativa pone en riesgo a los funcionarios y les supone «una innecesaria carga de trabajo».

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