Tras insistir en que «son numerosos los incidentes graves» que, al parecer, está registrando la prisión de A Lama, desde esta central precisaron que, «aproximadamente hace un mes», un funcionario encontró una pequeña cantidad de droga a un recluso en el transcurso de un cacheo. Al parecer, la reacción del interno fue emprenderla a golpes con el empleado público, quien «sufrió golpes y heridas por los cuales permanece aún de baja».
En cuanto a la segunda de las agresiones, esta habría tenido lugar hace apenas siete días. En este caso, el detonante del ataque parece que fue el hecho de que el trabajador público hubiese amonestado a un preso «por haberse quedado acostado en la celda cuando tenía que estar en el patio». La recriminación del funcionario dio pie para que el interno la emprendiese «a puñetazos y patadas».
Candados para cerrar celdas
Los reproches de Acaip hacia la situación de la prisión también alcanzan a la propia infraestructura de la cárcel de A Lama, donde «nos encontramos con increíbles situaciones». Es lo que denuncian que ha ocurrido durante dos meses a raíz de que un conato de incendio dañase el sistema de apertura de las celdas de uno de los módulos, una circunstancia que motivó que estuvieran este período de tiempo «con cierres de celdas tercermundistas».
Así, desde el sindicato de funcionarios aseguran que tuvieron que emplear «cadenas, palos y candados» para cerrar las celdas de forma provisional, y añaden: «Lo peor es que es la segunda vez que sucede».