Además, el responsable de la sociedad SIEP mantuvo sendos encuentros protocolarios al presidente del Consell, Santiago Tadeo, y a la alcaldesa de Maó, Águeda Reynés.
Los internos que serán trasladados a la cárcel menorquina serán, en un principio, reclusos originarios de la Isla que se encuentran actualmente cumpliendo penas en otras prisiones españolas, principalmente en Palma.
Así lo confirmó ayer el director insular, quien aseguró que en el momento en que esté operativa la cárcel, ésta contará inicialmente con un mayor número de trabajadores que de reclusos, ya que son alrededor de sesenta los menorquines que se encuentran privados de libertad en centros fuera de la Isla.
La entrada en funcionamiento de esta infraestructura, cuyas obras de construcción comenzaron a finales de enero de 2009, acumula un considerable retraso, ya que el proyecto debía haberse ejecutado en 15 meses, pero las modificaciones del diseño del edificio -con la reducción del tamaño de la torre de vigilancia-, retrasaron los trabajos, así como los problemas surgidos a raíz de las molestias denunciadas por los vecinos.
La reducción de volúmenes se acordó para adecuar el centro a las necesidades de la Isla, y reducir el impacto estético del complejo, en la carretera de Sant Lluís. La cárcel de Menorca se ha edificado sobre una parcela de 15.000 metros cuadrados y tiene 92 celdas más 34 complementarias. El complejo penitenciario se desarrolla en cuatro edificios rodeados por un muro. El edificio residencial, el más alto, contará con cuatro plantas y dispondrá de varios módulos para internos, ingresos, presos en tránsito y en régimen cerrado. También contará con una edificio de Enfermería, otro Cultural, de Comunicaciones y una Jefatura de Servicios.