Antes de sacar la plaza, Javier, quien tenía un hermano y una hermana mayores que él, vivía con sus padres en el pueblo. Allí ayudaba a su padre, albañil jubilado, y a su madre, ama de casa. Su afición por la montaña comenzó a los 17 años, edad en la que empezó a participar en las excursiones que organizaba el club de montaña del pueblo leonés.
Tanto Javier como Alfredo eran experimentados montañeros desde la juventud. Juntos habían realizado multitud de excursiones, y aunque en la actualidad Javier estaba destinado en Logroño desde abril del pasado año y Alberto en Zaragoza, todavía guardaban tiempo para sus pequeñas escapadas al monte. La última de ellas tuvo lugar ayer, en la Mesa de los Tres Reyes, paisaje que decidieron explorar los dos amigos y experiencia que, lamentablemente, terminó en tragedia.
Un resbalón en el hielo de esta montaña navarra, situada en la cordillera de los Pirineos y el Macizo de Larra, se llevó ayer a un montañero federado y experimentado que había afrontado travesías por complicados parajes como los Alpes o los Andes, siempre en compañía de su compañero y amigo de la juventud, Alfredo Álvarez.