Los hechos tuvieron lugar sobre las 7,45 horas del día 15 de julio de 2010 cuando el acusado, interno en la cárcel de Pamplona, fue requerido por funcionarios de prisiones para que recogiera sus pertenencias porque iba a ser trasladado a otro centro, y comenzó a proferir insultos contra ellos.
En un momento determinado, tras darse dos puñetazos en la frente, se abalanzó contra uno de los funcionarios "cogiéndole del cuello".
Posteriormente, tanto en el camino hacia el vehículo como durante el trayecto, el acusado siguió con amenazas y llegó a golpear con su pierna derecha en el pecho al mismo funcionario, quien sufrió lesiones que tardaron cinco días en curar, aunque no le dejaron secuelas.
Durante el trayecto, propinó también diversas patadas contra otro funcionario, a quien causó lesiones en un brazo, que precisaron asistencia y tardaron en curar siete días.
En el momento de los hechos, según la sentencia, el acusado tenía limitadas "las capacidades intelectivas y volitivas" debido a un consumo "de larga duración" de tóxicos.