Ese mismo día, el hombre salió de la prisión para disfrutar de un permiso de tres días y se fue a casa de su madre, donde explicó a sus familiares que llevaba días muy enfermo. «Lo vimos tan mal», explica su hermana Susana, «que llamamos al 061 y la ambulancia decidió trasladarlo de inmediato a Urgencias». Emilio Antonio Pena llegó al hospital con insuficiencia respiratoria y pancreatitis aguda, por lo que ingresó en la Uci, donde murió el 3 de agosto.
Las hermanas del fallecido, Susana, Mercedes y Vanesa Pena, aseguran que la asistencia que tuvo su hermano en Bonxe siempre fue deficiente. «No le daban la medicación para la diabetes y en un informe que le dieron le diagnosticaban un cáncer de pulmón que no tenía. Además, en el informe del Hula figura que padecía hepatitis, cuando en el centro nunca se lo detectaron y estaba en contacto con los demás enfermos», dicen.
Director
Por su parte, el director del centro penitenciario de Bonxe, Modesto Gutiérrez, explicó ayer que Emilio Antonio Pena era una persona toxicómana «que no se cuidaba y no hacía caso a las indicaciones médicas».
Gutiérrez asegura que el interno fue atendido correctamente por los servicios médicos del centro, «que estaban muy pendientes de él». Según afirma, el hombre tuvo una gastroenteritis y salió del centro «en buenas condiciones», concluyó.