Por delante tiene cinco años más en las cárceles españolas antes de que sea extraditado a Georgia, donde debe cumplir una condena de 18 años de prisión. Mientras, sus guardianes supervisan su correspondencia y vigilan día y noche las cámaras que lo enfocan. Hace mucho tiempo que, en tales circunstancias, cualquiera hubiera dejado de ser una amenaza. Pero él no es cualquiera. Es un hombre al que todo ruso que se cruce con él en prisión le besa la mano. Bien es cierto que su comportamiento «es bueno», según fuentes penitenciarias. «No causa problemas, pero es una de esas personas que impone respeto con su simple presencia. Sobre Kalashov pesan acusaciones de ser el jefe de una poderosa organización mafiosa dedicada al blanqueo de dinero, al tráfico de armas, a la extorsión y al asesinato.
Conocido como el Invisible, se echó encima a la policía española en el 2006 cuando descubrieron que su organización, que controla los grandes casinos de Moscú, había dado ya los primeros pasos para invertir una parte de sus beneficios en España (posee participaciones de petroleras y tiene casas en medio mundo). El negocio contaba con una infraestructura dirigida por sus lugartenientes: una constructora en Cataluña y una serie de empresas tapadera en Alicante y la Costa del Sol.
El problema que tiene ahora encima el Invisible, o el Gordo (también es conocido por este apelativo), es evitar su extradición y que una prisión georgiana se convierta en su mortaja. Defendido por Gómez de Liaño, el letrado logró, después de luchar mucho, que le retirasen el régimen de incomunicación al que estaba sometido.
Fuente: La Voz de Galicia.es