Con 35 años, el fondista es licenciado en Educación Física y casi psicólogo, pero como muchos jóvenes profesionales españoles, apostó por rendir concurso para incorporarse como funcionario público y así sacarle algunos metros de distancia al desempleo. Esto lo llevó a dejar un tanto de lado el atletismo, aunque reconoce que siempre intentó darle prioridad. "Estudiaba en los aviones, los apuntes viajaban por todo el mundo. La gente pensaría que estaba como una cabra", le contó el gallego al diario Marca.
Ni en sus mejores sueños contaba con la posibilidad de pelearle una carrera a los más destacados corredores de España. Sin embargo, con mucho trabajo y constancia, logró lo impensado. "Cuando llegué a la línea de meta se me vino todo encima. Tenía ganas de compartir la victoria con todos los que me ayudaron durante este tiempo: familia, amigos, compañeros de las Instituciones Penitenciarias…", aseguró.
Preso de una pasión que lo moviliza por toda Europa en busca de la meta, a "Lolo" no hay quién lo detenga ni lo pueda privar de su libertad, para seguir corriendo.