Por su parte, E.C., que, supuestamente, alentó al resto de reclusos que se encontraban en el citado módulo, manifestó que no recordaba «nada de eso». Dijo que no cogió ningún «pincho» y los que se intervinieron «no sé de dónde salieron, no me fijé».
E.C. no negó haber participado en el motín, y si lo hizo fue sólo «para impedir que los funcionarios nos pegaran. Cogí un bolígrafo con el que retuve a los funcionarios», reconoció.
Otro de los acusados, F.M.T., dijo que estaba en el patio cuando se inició la revuelta. «Entré y vi a todos los trabajadores con porras y dando a diestro y siniestro. Le di un puñetazo a uno para quitárselo de encima a un compañero, porque lo estaba machacando», declaró.
Este reo sí dijo que cogió dos «pinchos» de un macuto que estaba sobre una mesa, «pero sólo los tomé para cubrirme las espaldas. Si hubiese querido, claro que hubiera hecho daño» a alguno de los funcionarios.
Penas
En el altercardo participaron unos 20 reclusos, según fuentes presenciales, pero la Fiscalía sólo ha imputado a seis, los que lo provocaron. En total, solicita penas que suman 22 años y medio de prisión.
Por su parte, la acusación particular, a cargo de los servicios jurídicos de la Agrupación de los Cuerpos de la Administración de Instituciones Penitenciarias (Acaip), suma a los delitos del fiscal uno más de tenencia ilícita de armas prohibidas y peligrosas, elevando la pena total demandada a 34 años y medio de prisión.