Los rigores presupuestarios afectan de lleno a la falta de personal, lo que obligará a realizar una apertura gradual de las instalaciones. Así, según las últimas informaciones disponibles está previsto que se abran dos módulos de hombres y un módulo de mujeres, además del área de Ingresos, la Enfermería y el CIS (Centro de Inserción Social), lo que supone en torno al 40-50% del total de la macrocárcel.
Si un centro con las mismas características que el Norte II suele necesitar aproximadamente entre 250 y 300 trabajadores, en la cárcel de Pamplona solo se han confirmado 185 puestos, que aglutinan los 140 que trabajan en la vieja prisión (51 de ellos trabajan directamente con los internos), a los que se añaden 45 funcionarios en prácticas que ha destinado la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias, procedentes de la última promoción.
Los sindicatos CSI-CSIF, CCOO, ELA, UGT y ACAIP-USO han criticado las condiciones en las que se abrirá la nueva prisión, ya que con esa dotación de personal podría peligrar la seguridad en el centro y se vería dificultado el cumplimiento de los objetivos de reinserción y rehabilitación de la institución.