La atención sanitaria de estos reclusos corre a cargo del centro penitenciario, aunque la mayoría de las asistencias se producen en el propio centro, debido a que cuenta con personal sanitario destinado a tal efecto. No obstante, cuando un reo precisa una atención más especializada es derivado al Complejo Asistencial de Salamanca escoltado por la Guardia Civil.
Al Complejo Hospitalario de Salamanca acuden de media 120 reclusos al mes para recibir asistencia especializada, sobre todo en el servicio de Traumatología, que acoge de promedio a 14 internos mensualmente, según datos hospitalarios de ejercicios anteriores. Le sigue el servicio de Otorrinolaringología con una media de 7,3 derivaciones y Oftalmología y Cirugía, con siete cada una. Además, cuatro mujeres se trasladan de media al mes desde la cárcel para acudir al ginecólogo, mientras que otras cinco lo hacen para asistir al servicio de Obstetricia.
La asistencia sanitaria que reciben los 1.700 presos de Topas es igual que la de cualquier ciudadano, pero por ejemplo hay algunos aspectos que por motivos de seguridad son diferentes como que no tienen la posibilidad de ir a una farmacias.
En el Centro Penitenciario de Topas conviven en su población reclusa de cerca de 1.700 personas que se reparten en unas 80 nacionalidades, donde un gran número de reclusos no tendrían tarjeta sanitaria si estuvieran en libertad por su condición de foráneo sin renta reconocida.