Mosquera, que precisa que no ha podido leer la sentencia, señala en declaraciones a EFE que, con independencia de que se esté o no de acuerdo con cobrar la manutención de los presos, hacerlo sería muy complicado "cuando la mayoría de los presos son indigentes, no tienen recursos o incluso los consiguen en el centro, con trabajos, talleres por los que reciben una remuneración...".
"Si alguien que está en un centro durante un tiempo grande no tiene los medios, ¿qué hacemos?", se pregunta Mosquera.
Respecto al consumo de droga en los centros penitenciarios, -del 21% del total de la población reclusa en el caso del cannabis, según ha admitido el Ministerio de Sanidad-, Mosquera recuerda que es "prácticamente inevitable" que se siga dando, y que aunque las requisas "aumentaron mucho en los dos últimos años", a su entender por una mayor disponibilidad de los jueces a permitir escaneos de rayos X, las sustancias siguen entrando "en los permisos y en las comunicaciones".
Julio Santiáñez, del sindicato Csif, comenta en el mismo sentido que en general el consumo sigue "equilibrado" desde hace años, aunque matiza que la heroína ha sido sustituida en buena medida por la cocaína, entre las clases de droga más nocivas.
Mosquera señala que estos hábitos son similares en sus cifras en Galicia a los del resto del país, aunque llama la atención sobre los centros con módulos de convivencia, caso del de A Lama, donde "se están consiguiendo muy buenos resultados" en la reducción del consumo.
En España, en torno al 80% de los presos lo están por delitos relacionados con actividades relacionadas con la droga.