Esta acción es el resultado de la investigación que abrió el ministerio público para determinar si los bloqueos de las cárceles Modelo, Quatre Camins de La Roca del Vallès y Brians de Sant Esteve Sesrovires (Barcelona), que los funcionarios llevaron a cabo a partir de finales del 2011 en pleno conflicto laboral con la Conselleria de Justícia, podían exceder el derecho de manifestación al provocar situaciones de riesgo dentro de las prisiones. Al final, la fiscalía ha dirigido la denuncia contra los responsables de la protesta organizada en la cárcel Modelo de Barcelona, dado que en las otras prisiones o la afectación de la movilización fue leve o no se ha podido identificar a los implicados.
Manifestación no comunicada
La movilización de la cárcel Modelo de Barcelona tuvo lugar la mañana del 2 de diciembre de 2012, cuando un numeroso grupo de funcionarios de prisiones se concentró a las puertas de la cárcel para impedir el relevo de los funcionarios, en una movilización que no había sido convocada ni comunicada. La concentración, detalla la denuncia, bloqueó "intencionadamente" el acceso al interior de la prisión e impidió la entrada de vehículos y de un total de 203 funcionarios que formaban parte del turno de mañana, además de 24 maestros y ocho trabajadores sociales que ese día debían prestar servicios educativos y asistenciales. La situación se prolongó desde las 7.30 horas de la mañana hasta las 16,00 horas, después de que los Mossos d'Esquadra procedieran a disolver por la fuerza la concentración
En opinión del fiscal, a consecuencia del bloqueo, el número de funcionarios no garantizaba la seguridad del centro, los presos tuvieron que permanecer en sus celdas, no se pudieron realizar las comunicaciones familiares previstas ni los traslados de internos a los juzgados, lo que provocó la suspensión de actos judiciales y ruedas de reconocimiento.
Según la acusación pública, la crispación creada en el interior de la Modelo originó que los internos "golpearan repetidamente las puertas de las celdas", amenazaran y gritaran a los funcionarios e incluso quemaran papeles que lanzaron por las ventanas. La denuncia relata que, además, algunos reclusos arrojaron agua por debajo de las puertas, lo que provocó una "cascada" hacia la planta, y otro amenazó con autolesionarse cortándose las venas debido al bloqueo, que causó retrasos en el reparto de la medicación y la metadona a los presos que la precisaban.