Fuente: Salamanca Televsión
Los funcionarios denuncian la entrada de internos muy conflictivos y el aumento de los incidentes en el centro penitenciario, especialmente desde el verano.
La cárcel de Topas ha vuelto a convertirse en un polvorín, ahora no tanto por la masificación, sino por el tipo de internos que han llegado al centro penitenciario salmantino, especialmente a partir del verano.
Según ha revelado el sindicato Acaip al subdelegado del Gobierno, Javier Galán, Topas tiene en la actualidad 1.317 presos, casi quinientos menos que hace cinco años, pero de peor calidad. Sólo en lo que va de año la población reclusa ha aumentado en 147 internos, la mayoría de ellos de origen árabe y llegados a la prisión salmantina procedentes de otros centros.
Lo habitual es que las demás prisiones, cuando les piden un listado de reclusos para trasladarlos a otros centros, envíen a los más conflictivos. En Topas este año han confluido ambas circunstancias, sobre todo desde el verano. Han legado muchos reclusos conflictivos y la mayoría de origen árabe “que han protagonizado múltiples altercados”, explica Acaip.
Las hostilidades
“Estos internos, a su llegada, desequilibran el status quo, generando un aumento de las luchas de poder entre los internos o entre los grupos de presión que siempre hay en los centros y, con ello, los enfrentamientos, peleas y extorsiones entre internos”, comentan los funcionarios.
Acaip explica que a partir del verano “un importante número de funcionarios” ha tenido que ser atendido de las lesiones que han sufrido al intervenir para evitar agresiones o incidentes entre los internos.
Ante esta situación, reclama al subdelegado que medie ante Instituciones Penitenciarias para que bien aumente el número de funcionarios (hay 24 menos que antes de que surgieran estos problemas), sobre todo en el área de vigilancia, o bien que reduzca la población reclusa que últimamente está crispando la convivencia en Topas.