Fuente: El Confidencial
"La dispersión sigue teniendo sentido". Lo dice Antoni Asunción, uno de los artífices como director general de Instituciones Penitenciarias (luego sería ministro de Interior), junto a Enrique Múgica (entonces ministro de Justicia), de la política penitenciaria de dispersión de presos de ETA, de la que este 2014 se cumple un cuarto de siglo, con 509 presos repartidos en 51 prisiones españolas y 27 francesas, según el informe de diciembre de 2013 de la asociación Etxerat.
"De haberse mantenido el criterio inicial con el que la aplicamos en 1989 estos 25 años, hubiera tenido antes resultados, y más cercanos a nosotros. Se hubiera producido antes el anuncio del cese de la actividad armada [que la banda hizo público en octubre de 2011] y el comunicado de los presos de hace unas semanas. El balance de la dispersión es muy positivo: si no hubiera hecho mella en ellos, no sería una de sus principales reivindicaciones, si no la principal", asegura Múgica, quien añade: "Hay que seguir con la dispersión. El hecho de que todos los grupos etarras y sus simpatizantes reclamen su fin revela su éxito".
La dispersión fue efectivamente parte del discurso del comunicado del colectivo de presos EPPK del pasado día de los Inocentes, así como también del acto -o "aquelarre", según la definición del actual ministro de Interior, Jorge Fernández Díaz- de los liberados de la doctrina Parot el pasado fin de semana en un antiguo matadero de Durango, donde los allí presentes cargaban con un pasado de más de 300 asesinatos. Lo era, también de la manifestación convocada para hoy mismo en Bilbao por la organización Tantaz Tanta (Gota a Gota), que pretendía (ayer la prohibió el juez Eloy Velasco) culminar la jornada con "un mar de decenas de miles de gotas pidiendo el fin de la dispersión", según sus portavoces, y que será sustituida por una manifestación silenciosa. Todo ello aderezado con las detenciones de esta semana del llamado 'Frente de abogados', a los que fuentes de la investigación atribuye la dirección y coordinación del colectivo de reclusos. Esto es, su control.