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La cárcel dentro de la cárcel

Fuente: ABC

El centro penitenciario de Alcolea alberga entre sus muros a 24 presos clasificados en primer grado, donde se incluyen terroristas, grandes «narcos» e internos inadaptados y muy conflictivos

Tras los barrotes del recinto carcelario de Alcolea existen otros que protegen espacios estancos reservados a los reclusos más peligrosos. Se trata de celdas de aislamiento de las que es imposible fugarse. Si un preso lograra escapar, aún tendría que superar la torre de vigilancia, las cámaras de visión nocturna, las alarmas activadas con infrarrojos, los muros coronados de concertinas afiladas como cuchillas de afeitar y las patrullas de la Guardia Civil que vigilan el perímetro.

 

Fuente: ABC

 

El centro penitenciario de Alcolea alberga entre sus muros a 24 presos clasificados en primer grado, donde se incluyen terroristas, grandes «narcos» e internos inadaptados y muy conflictivos

 

Tras los barrotes del recinto carcelario de Alcolea existen otros que protegen espacios estancos reservados a los reclusos más peligrosos. Se trata de celdas de aislamiento de las que es imposible fugarse. Si un preso lograra escapar, aún tendría que superar la torre de vigilancia, las cámaras de visión nocturna, las alarmas activadas con infrarrojos, los muros coronados de concertinas afiladas como cuchillas de afeitar y las patrullas de la Guardia Civil que vigilan el perímetro.

Los moradores de estos habitáculos son los clasificados en primer grado, régimen que incluye a terroristas, miembros de organizaciones delictivas, e internos inadaptados y conflictivos. Estos últimos se caracterizan por una oposición continua a las normas regimentales o agresiones a internos y funcionarios. Córdoba cuenta con 24 reclusos de este tipo, según informa el sindicato Acaip en su «Informe de las Prisiones de Andalucía». A nivel regional, sólo el 2,95% de la población reclusa penada (384 reos) forma parte de esta clasificación.

Córdoba está en el furgón de cola en cuanto a número de internos en primer grado. Muy por delante se sitúa la prisión de Puerto I, en Cádiz, donde hay 185 presidiarios registrados en este régimen de vida. Le sigue Algeciras, con 39; Sevilla II, que cuenta con una treintena; 27 en Albolote, Granada; los 24 de Alcolea; 11 en Almería y nueve en la cárcel de Jaén. Dentro de esta distribución, hay 18 mujeres que se encuentran en los siguientes centros: siete en Albolote; tres en Jaén; dos en Algeciras, Puerto y Huelva, respectivamente; y una en Almería y Córdoba.

En este régimen existen dos modalidades: por un lado, la vida en departamentos especiales, que se reservan para los que hayan promovido o se hayan visto implicados en alteraciones muy graves del orden en el centro. Por otro, figuran los módulos cerrados, para los internos que no se adaptan a los regímenes comunes.

El primer grado se aplica también a los detenidos y presos preventivos cuando sean considerados muy peligrosos. El interno permanecerá en este régimen por el tiempo necesario. En todo caso, su situación será revisada a los seis meses, salvo en los casos de los presos preventivos, que se reexaminará a los tres.

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