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Dos violentas bandas musulmanas se enzarzan en una reyerta en Topas

Fuente: Leon noticias.com

La violenta pelea, con puñetazos y pinchos carcelarios, enfrentó a 20 presos, de los que cinco acabaron en el área de aislamiento y seis en la enfermería

La cárcel de Topas no gana para sustos. Si el pasado domingo varios apagones continuados sembraron el caos y desataron la zozobra entre la plantilla durante tres horas, al dejar encerrados a oscuras a presos y funcionarios, el centro penitenciario amanecía el jueves envuelto en otro grave incidente, donde volvió a correr peligro la seguridad de los propios funcionarios.

 

Fuente: Leon noticias.com

La violenta pelea, con puñetazos y pinchos carcelarios, enfrentó a 20 presos, de los que cinco acabaron en el área de aislamiento y seis en la enfermería

La cárcel de Topas no gana para sustos. Si el pasado domingo varios apagones continuados sembraron el caos y desataron la zozobra entre la plantilla durante tres horas, al dejar encerrados a oscuras a presos y funcionarios, el centro penitenciario amanecía el jueves envuelto en otro grave incidente, donde volvió a correr peligro la seguridad de los propios funcionarios.

La cronología de los hechos hay que situarla hacia los 08:30 horas del jueves, justo cuando se procedía a efectuar al habitual llamamiento a los internos para que salieran de sus módulos para sentarse a desayunar, según confirmaron fuentes penitenciarias de toda solvencia.De repente se entabló una grave discusión entre varios reclusos por cuestiones económicas, relacionadas con la cotidianidad diaria en el interior de los módulos. El enfrentamiento verbal fue agravándose según transcurrían los segundos y acabó degenerando en una violenta y colérica pelea física entre los dos bandos enfrentados, todos ellos musulmanes, originarios tanto de Marruecos como del continente europeo.

Los reclusos pertenecen al módulo dos, donde cumplen condena presos muy conflictivos
Las agresiones y los puñetazos desataron la alarma entre los funcionarios, debido a que los miembros de estas dos bandas están cumpliendo sus condenas en el módulo dos, uno de los más complejos de Topas desde el punto de vista de la seguridad, ya que tras sus puertas están alojados presos con un perfil especialmente conflictivo y una tipología que obliga a extremar las medidas de vigilancia y prevención por parte de los funcionarios .

El cariz de las disputas, tanto las puramente verbales como las físicas, se multiplicó cuando varios presos sacaron de sus bolsillos diversos pinchos carcelarios, que los han elaborado utilizando hierros de los que se vienen apoderando cuando acostumbran a participar en los diferentes talleres programados en el recinto penitenciario. Estos pinchos carcelarios, que emulan a los clásicos cuchillos y navajas, pudieron haber hecho correr la sangre y generar una auténtica tragedia en los minutos previos al desayuno, dado que en la virulenta pelea se vieron implicados cerca de una veintena de internos, que se distribuyen entre los dos bandas envueltas en esta nueva espiral de violencia carcelaria.

Finalmente, la decidida intervención de los funcionarios que se enfrentaron al caso pudo mitigar la pelea, que alteró el rutinario ritmo de los horarios del desayuno.

Las consecuencias de este virulento altercado irradiaron de tensión tanto el área de aislamiento como la enfermería de la cárcel. Así y según las mismas fuentes penitenciarias consultadas, cinco presos –los cabecillas de las dos bandas– fueron reducidos y trasladados de forma inmediata a la zona de aislamiento, con el fin de que no pudiera germinar un nuevo rebrote de la violencia. Al mismo tiempo, otros presos –media docena, según calcularon las fuentes penitenciarias sondeadas– tuvieron que ser atendidos en la enfermería de sus contusiones y rasguños. Afortunadamente, ninguno de ellos presentaban heridas de gravedad, aunque sí sangraban como consecuencia de los puñetazos recibidos.

Tras aplacar y sofocar la pelea, los funcionarios también procedieron a intervenir cinco pinchos carcelarios a los presos que participaron en la espectacular algarada.

 

Cristalera destrozada

Este nuevo suceso tiene lugar después de que el pasado mes de septiembre, con ocasión de la festividad de Nuestra Señora de la Merced, se hiciera público otro grave incidente acaecido en el interior de la cárcel, concretamente en el módulo tres. En aquella ocasión, un preso utilizó una barra de pesas del gimnasio para destrozar la cristalera de la garita de vigilancia. Esta situación generó momentos de alta tensión, al tener que emplearse a fondo los trabajadores ante un interno en actitud agresiva y armado con una barra de hierro. Entonces, el origen del desagradable incidente se debió al empeño del recluso en exigir reiteradamente a los responsables penitenciarios que lo reubicaran dentro de la cárcel y lo sacasen del módulo tres, alegando que se sentía amenazado por otros internos que también están alojados en dicho módulo. En realidad, su reclamación sí fue atendida inicialmente, dado que fue enviado a otro departamento.

Sin embargo, y tras el correspondiente y lógico cacheo efectuado por los funcionarios, se le descubrió un pincho carcelario, por lo que las autoridades penitenciarias de Topas acabaron decantándose por devolverle al módulo tres. Precisamente, los sindicatos han estimado que el módulo tres es uno de los más masificados, con un 122%en porcentaje de ocupación.

Desde la óptica sindical, este tipo de graves sucesos, fundamentalmente peleas en el interior de los módulos, debe enmarcarse en la progresiva pérdida de plantilla de la cárcel, que actualmente cuenta con unos 450 trabajadores, con un población reclusa que roza los 1.100 presos. Sin embargo, las ‘ratios’ reales son diferentes, dado que en el módulo dos, por ejemplo, se encuentran ingresados en estos momentos unos 90 presos, cuando el número de funcionarios dedicados expresamente a las labores de vigilancia es muy escaso.

 

Masificación y millones

Con todo, el horizonte que se otea en la cárcel de Topas comienza a estar surcado por rayos de esperanza con vistas al próximo ejercicio, especialmente por los cinco millones de euros consignados en el proyecto de ley de los Presupuestos del Estado del año 2015. De hecho, esta inyección presupuestaria se empleará en continuar financiado las reformas y mejoras que ya arrancaron este año en la cárcel, como es la ansiada sustitución de los anticuados sistemas de apertura y cierre de las celdas, que constituía una ciclotímica reivindicación de los representantes sindicales.

Aunque estas mejoras fueron destacadas por los representantes institucionales en la última fiesta oficial de Topas, celebrada el pasado 25 de septiembre con motivo del día de Nuestra Señora de la Merced, patrona de las Instituciones Penitenciarias, lo cierto es que las sensaciones agridulces no se disipan pese a la millonaria inversión del Estado para 2015. No en vano, el acto institucional en honor a Nuestra Señora de Merced estuvo impregnado de un fuerte malestar sindical, que se tradujo en una concentración de protesta. Los sindicatos pusieron entonces el grito en el cielo por el intento de fuga de un recluso, que precipitó la apertura de cinco expedientes a otros tantos funcionarios.

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