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La agresión a un funcionario desata la ira sindical contra el director de la cárcel de Topas

Fuente: El Norte de Castilla

Acaip carga contra las normas aplicadas por Castejón ya que generan más conflictividad entre los internos y ponen en peligro a los trabajadores.

El malestar sindical por las trabas y las delicadas vicisitudes a las que se enfrenta diariamente la plantilla de la cárcel de Topas se recrudece, justo cuando ya han transcurrido más de dos meses desde la toma de posesión del jerezano José Luis Castejón como nuevo director de la prisión.

 

Fuente: El Norte de Castilla

Acaip carga contra las normas aplicadas por Castejón ya que generan más conflictividad entre los internos y ponen en peligro a los trabajadores.

El malestar sindical por las trabas y las delicadas vicisitudes a las que se enfrenta diariamente la plantilla de la cárcel de Topas se recrudece, justo cuando ya han transcurrido más de dos meses desde la toma de posesión del jerezano José Luis Castejón como nuevo director de la prisión.


Una prueba palpable de esta profunda desazón es el escrito reivindicativo que presentó ayer el sindicato Acaip en el registro de la Subdelegación del Gobierno, dirigido expresamente al máximo responsable del centro y donde la formación sindical se muestra especialmente crítica al catalogar a Castejón como «único y máximo responsable de las consecuencias que pueda acarrear para la integridad física de los trabajadores» la aplicación de las nuevas normas impuestas por él para incrementar la seguridad en la prisión salmantina.

Acaip ha decidido mover ficha en relación a la gestión diaria de Castejón, después de que el pasado 28 de marzo un funcionario de servicio fuera golpeado y agredido en el módulo seis, al intentar llevar a cabo el control de los internos en el comedor. Según las particulares consideraciones del sindicato, este incidente es la consecuencia directa de la aplicación de las nuevas normas impuestas por el director, que se están desarrollando de forma inicial en los módulos cinco y seis, y que serán extensibles de forma progresiva al resto de módulos residenciales de la cárcel.

Al mismo tiempo, Acaip no duda en afirmar que estas disposiciones, insertadas dentro de una normativa de funcionamiento de régimen interior, conducirán como efecto inmediato «al endurecimiento de las condiciones de vida ordinaria de los internos», sin que se haya explicado «la motivación que justifica este cambio tan radical».

Mayor control

El sindicato contextualiza este nuevo panorama al desvelar situaciones cotidianas especialmente llamativas. Por ejemplo, «se han soldado todas las ventanas de la sala de televisión que dan al patio» y se «están dando instrucciones que obligan a los internos a acceder y a sentarse de una determinada manera dentro del comedor». Igualmente, se ordena a los trabajadores encargados del control que «mientras haya un determinado número de internos comiendo, nadie pueda levantarse hasta que el funcionario lo ordene».

Acaip exterioriza su preocupación por el hecho de que se haya suprimido el servicio de economato después de la comidas y la cenas. Se trata, en definitiva, de una batería de directrices que pueden desembocar en un«aumento de la tensión en los departamentos», que incluso podría agravarse con la generación de conflictos entre la población reclusa, justo en unos momentos en los que el centro soporta «un importante déficit de personal para poder resolverlos».

La sombría radiografía que ha extraído Acaip le impulsa a solicitar al nuevo director la anulación de unas medidas que «generan tensión y conflictividad entre los internos» y ponen «en grave riesgo» la seguridad de los trabajadores.

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