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EVISTA AGRUPACION CUERPOS DE LA ADMINISTRACIÓN DE II.PP
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NOV/DIC
2019
w ww . a c a i p . e s
Página 12
El Director General de la Policía, o el de la Guardia Civil,
son personas que están al lado de los subordinados, y a
nadie se le pasaría por la cabeza que empatizasen con los
delincuentes a los que detienen. Por contra, y por alguna
razón que desconocemos, se decide poner al frente de la
Secretaría General de Instituciones Penitenciarias a una
persona que ha dedicado su vida a la defensa de los
presos, y que demuestra tener serios prejuicios en contra
de los funcionarios.
Los dolorosos síntomas de este
desatino los padecemos desde el primer
día. Su primera medida importante
estuvo encaminada a restringir el uso de
la denominada “sujeción mecánica de
carácter prolongado”. En el lenguaje
común se trata de inmovilizar con
correas a determinados internos en un
estado de agitación tal, que puedan
causarse lesiones a sí mismos, a las
instalaciones o a los profesionales que
los custodian. Una camilla y unas
correas exactamente iguales a las que
existen en cualquier hospital. Por
considerar
esta
medida
como
inhumana, se ponen todo tipo de trabas
a su aplicación, convirtiendo el proceso
en una serie de engorrosos trámites
burocráticos
de
casi
imposible
cumplimiento.
No nos corresponde a los trabajadores cuestionar la
política penitenciaria ni las prestaciones otorgadas a los
internos, aunque a ellos vayan encaminadas todas las
mejoras. Ahora bien,
cuando las medidas que se
adoptan afectan a nuestra seguridad, nos
vemos en la necesidad de denunciar esta
situación públicamente
y poner de relieve ante la
sociedad el continuo menoscabo de la dignidad al que se
ven sometidos los servidores públicos de Instituciones
Penitenciarias en el ejercicio de su cargo.