Congreso
31 de enero de 2012.—Núm. 29
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ciudadana. Para Izquierda Unida también es una cuestión
fundamental la participación ciudadana. Reclamamos
una implementación decidida de mecanismos que hagan
al conjunto de la ciudadanía, y especialmente a sus
organizaciones, partícipes directos de la seguridad colec-
tiva.
El señor
PRESIDENTE:
Por el Grupo de UPyD tiene
la palabra doña Rosa Díez.
La señora
DÍEZ GONZÁLEZ:
Empiezo también por
felicitar al señor ministro del Interior, agradecerle su
comparecencia y todas sus explicaciones y darle la bien-
venida a esta Comisión de Interior. Me sumo, como no
podía ser de otra manera, a lo que el ministro ha plan-
teado al inicio de su intervención —habiéndolo hecho
previamente el presidente de la Comisión—, que es el
homenaje y el reconocimiento a la labor y la tarea de las
Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, en este caso
concretado en los tres policías nacionales que murieron
en el cumplimiento de su trabajo intentando salvar la
vida de un joven que, en ese ejercicio irresponsable que
ha citado el ministro, estaba haciendo lo que no debía.
Me sumo, pues, a ese homenaje, a ese reconocimiento,
de la misma manera que me sumo al homenaje y reco-
nocimiento que también planteó el ministro al inicio de
su intervención y que es, como no podía ser de otra
manera, a las víctimas del terrorismo de ETA. No hace
falta que insista en esta cuestión porque creo que es algo
que compartimos, si no todos, la inmensa mayoría de
quienes aquí nos encontramos. El homenaje y el reco-
nocimiento a las víctimas de ETA es un homenaje y un
reconocimiento a la propia democracia y a su tarea de
consolidación y de defensa del Estado de derecho.
En el intento de utilizar mi tiempo sin abusar de la
generosidad del presidente, no me pararé en aquellas
cuestiones que el ministro ha planteado y que comparto.
Desde el Grupo Unión Progreso y Democracia compar-
timos la necesidad de trabajar en todo aquello que tiene
que ver con afrontar los problemas derivados de la mul-
tirreincidencia, del crimen organizado, de la protección
de los colectivos más sensibles. Naturalmente, aplau-
dimos su apuesta por la transparencia y por el acceso a
la información, su preocupación por reformar y por dar
una solución al drama que se produce cotidianamente en
los CIE. Es decir, aquellas cuestiones que el ministro ha
citado y en las que se ha comprometido y que compar-
timos no formarán parte de mi intervención; sencilla-
mente estaremos al tanto y haremos lo posible por
mejorar con nuestra posición el propio compromiso del
ministerio, del Gobierno en estas materias.
Repasaré cronológicamente algunas de las cuestiones
que el ministro ha ido planteando y sobre las que quiero
detenerme. Nos recordaba el ministro al inicio de su
intervención que el ministerio tiene un presupuesto del
año 2007 para unas necesidades del año 2012, y cierta-
mente esto es en sí mismo un problema que nos ha de
llevar a todos a ser selectivos a la hora de tomar deci-
siones. Gobernar es decidir, y el Gobierno tiene que
escoger dónde invierte esos recursos para conseguir el
objetivo fundamental, que es —el ministro aquí ha insis-
tido mucho en ello— la seguridad de todos los españoles.
Yo soy de las que piensan que es imposible que haya
libertad si no hay seguridad y que la libertad y la segu-
ridad, por tanto, están íntimamente relacionadas. El
objetivo es la libertad, y la seguridad es un instrumento
imprescindible para conseguir ese objetivo. Libertad de
la sociedad; libertad de una sociedad plural y, por tanto,
más democrática; libertad para ser iguales ante la ley;
libertad para movernos con tranquilidad por nuestro país;
libertad para hablar con libertad y sin miedo. Para eso
es la seguridad, para conseguir ese objetivo democrático
de primera dimensión. Pero si es cierto que con las
medidas que el ministro ha indicado y anunciado se
pretende reforzar la seguridad o conseguirla en algunos
aspectos, no es menos cierto que no podemos contribuir
a reconocer o a conseguir la seguridad para todos los
españoles si no empezamos por garantizársela a aquellas
personas que están encargadas de conseguir nuestra
seguridad; me refiero concretamente a las Fuerzas y
Cuerpos de Seguridad del Estado. Es decir, si no refor-
zamos la seguridad en los cuarteles, en las comisarías;
si no garantizamos la seguridad de los propios profesio-
nales, guardias civiles y policías nacionales que, como
el señor ministro sabe, tienen en muchas ocasiones que
comprarse sus chalecos antibalas o sus guantes anti-
cortes; si no dotamos suficientemente con medios téc-
nicos los acuartelamientos y las comisarías; si no fun-
cionan los vehículos en los que tienen que trasladarse;
si no hay dinero para comprar gasoil; si de todos los
acuartelamientos desaparece la conexión a Internet, es
decir, si no garantizamos la seguridad de nuestros
escudos, es mucho más difícil que nuestros escudos
garanticen la seguridad de todos los españoles. Por tanto,
a la hora de priorizar el destino de los recursos escasos
pensemos que garantizar la seguridad de los hombres y
de las mujeres de la Guardia Civil y de la Policía
Nacional es un objetivo imprescindible.
El señor ministro conoce, aunque no era miembro o
por lo menos no era portavoz de esta Comisión, de los
debates que a lo largo de la última legislatura hemos
tenido alrededor de estas dos cuestiones, debates que en
algunas ocasiones se han concretado en iniciativas apro-
badas sin ningún voto en contra o por unanimidad. Le
recuerdo una iniciativa, una proposición no de ley, apro-
bada en el año 2008, en la que se instaba al Gobierno a
resolver los problemas de seguridad en los cuarteles y
en las comisarías de toda España. Desde que se aprobó
esa iniciativa hasta que terminó la legislatura, en muchos
debates en la Comisión de Interior interpelamos al
Gobierno sobre por qué no había hecho nada. Esta dipu-
tada hizo preguntas reiteradas veces al Gobierno sobre
por qué no había hecho nada o, vamos a decir, por qué
no había hecho lo suficiente para cumplir esa resolución.
Siempre se nos contestaba con cifras. Yo apelo a que el
ministro conteste con algo más que con cifras, con un