Congreso
31 de enero de 2012.—Núm. 29
20
compromiso de cumplir no solamente una resolución
parlamentaria sino también una asignatura pendiente.
No se puede garantizar la seguridad de los españoles si
no está garantizada la seguridad de los servidores
públicos.Y hoy por hoy, señor ministro, no lo está, ni de
forma material ni a través de sus acuartelamientos o de
los medios que utilizan.
Por seguir con la misma cuestión, no podemos exi-
girles que garanticen nuestra seguridad, que se esfuercen
y se sacrifiquen —como de hecho lo hacen, no por
nuestra exigencia sino por su propio compromiso—
mientras sigue produciéndose una situación de injusticia
entre ellos. Son españoles que no están tratados en
igualdad de condiciones por la ley, y me quiero referir
en esta cuestión a la homologación económica y de
derechos sociales del conjunto de los servidores públicos.
Este ha sido otro tema muy debatido a lo largo de la
última legislatura y casi siempre la diputada de Unión
Progreso y Democracia, portavoz del grupo en este caso,
ha encontrado acuerdos con el Grupo Popular, algunas
veces también con el Grupo Socialista, en esta cuestión
de la homologación, sabiendo que es una cuestión com-
plicada —si no fuera complicada no estaríamos hablando
de ella—, pero es menos complicada que justa: tratar en
igualdad de condiciones a personas que cumplen una
misma función y un mismo servicio, por lo menos en
igualdad de condiciones, cuando no con mayor riesgo y
con mayor exigencia. Por tanto, esta es, ministro, una
petición que le hace el Grupo Parlamentario Unión Pro-
greso y Democracia. Terminemos con esta otra asigna-
tura pendiente de tratar de forma injusta a los servidores
públicos, a los que luego ponemos condecoraciones o
proclamamos nuestro respeto y nuestro aprecio. Com-
portémonos, devolvámosles con la acción de los poderes
públicos lo que ellos nos dan de forma profesional y
generosa.
Otra cuestión en relación con la Guardia Civil. El
Grupo Unión Progreso y Democracia no comparte
algunas de las apreciaciones hechas por otros portavoces
en relación con el carácter militar de la Guardia Civil;
nosotros pensamos que está bien que la Guardia Civil
tenga ese carácter militar, pero creemos, por ejemplo,
que el hecho de que tenga un carácter militar no obliga
a que se le aplique siempre el régimen disciplinario del
Código de Justicia Militar. Por tanto, le hago también
una reflexión al ministro sobre una propuesta que hemos
tenido oportunidad de debatir en la última legislatura.
Le proponemos, ministro —y me gustaría saber su opi-
nión al respecto—, que se inicie una reforma del régimen
disciplinario de la Guardia Civil para que el Código de
Justicia Militar solo se les aplique a los guardias civiles
en caso de guerra o decretado el estado de sitio. Cuerpo
militar, sí, pero Código de Justicia Militar solo en estos
supuestos; y eso requiere la reforma del régimen disci-
plinario de la Guardia Civil.
Quiero hacer otra referencia a algo que tiene que ver
también con la Guardia Civil y que ha sido objeto de
debate y de acuerdo unánime en esta Cámara. Me refiero
a la readmisión de los agentes de la Guardia Civil per-
seguidos y expulsados del servicio por solicitar el
derecho de asociación amparado en el artículo 22 de la
Constitución española. Le recuerdo al ministro que se
aprobó una proposición no de ley unánimemente, por la
vía de una transaccional —por cierto, una PNL que había
presentado Unión Progreso y Democracia y una transac-
cional que presentó el Grupo Popular pero que fue
aprobada por unanimidad el 9 de octubre del año 2009—,
una iniciativa que tenía una exigencia de que aquellos
guardias civiles que han sido expulsados por exigir que
se les aplique la Constitución y que se les reconozcan
sus derechos constitucionales, sean readmitidos de
manera inmediata y que sean anuladas, a todos sus
efectos, todas las sanciones injustas. Sé que usted acaba
de llegar, que este Gobierno se acaba de conformar, de
formar, que el hecho de que no se haya cumplido esa
resolución no es responsabilidad del Gobierno del que
usted forma parte ni de usted como ministro, pero esta
es otra asignatura pendiente e insto al ministro del Inte-
rior a que inicie el procedimiento para que la podamos
aprobar, porque ha pasado demasiado tiempo para que
esto siga así.
Quiero hacer una última referencia, no por tratarla en
último lugar menos importante, que tiene que ver con
aquello por lo que usted ha empezado, la estrategia en
la lucha antiterrorista. Señor ministro, no hace falta que
le diga que puede contar con Unión Progreso y Demo-
cracia y con la portavoz que les habla no solamente para
apoyar la estrategia sino para definir la táctica, que en
materia tan sensible como esta es a veces tan importante
como la propia estrategia. Yo creo que en la estrategia
no habrá un ciudadano de bien, no habrá un demócrata
que no esté de acuerdo en el objetivo, esto es, acabar con
ETA. La táctica son los detalles y ahí suele estar a veces
el problema. Por tanto, tiene toda mi oferta y todo nuestro
apoyo para las dos cosas, quedando claro que la estra-
tegia es acabar con ETA, no que ETA no actúe, sino que
ETA no exista. A lo largo de la historia de la humanidad
las organizaciones totalitarias, que es lo que es ETA,
nunca han desaparecido porque se hayan convertido a la
democracia; han desaparecido porque los demócratas las
han derrotado. Por tanto, primera cuestión: ¿Somos
conscientes de eso? ¿De que hay que derrotarles? Sería
el primer caso en que una organización totalitaria se
convierte a la democracia. Primera reflexión y primera
cuestión: no hay que fiarse de los enemigos de la demo-
cracia, ni de aquellos que sostienen el discurso de los
enemigos de la democracia.
Usted ha dicho en su intervención que hay que pro-
curar, además de otras cosas, deslegitimar la violencia.
Comparto absolutamente su reflexión. Esto es básico
para una sociedad democrática. No solamente hay que
acabar con aquellos que la ejercen, con la organización
que la ejerce, sino deslegitimar la violencia como forma
de hacer política y, por tanto, el proyecto político que
requiere de la violencia para triunfar. Le pregunto, señor
ministro: para deslegitimar la violencia y el proyecto