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Congreso
31 de enero de 2012.—Núm. 29
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político de los violentos, ¿a qué está su ministerio dis-
puesto? ¿Qué está usted dispuesto a hacer? ¿Está usted
dispuesto a seguir el modelo que hoy se debate en Ale-
mania? Ya que hacemos tanto caso a Alemania para
cuestiones económicas, incluso para reformar nuestra
propia Constitución. Eso es este debate que hoy está
abierto en la sociedad alemana, que, por cierto, lo han
abierto los socialdemócratas y los verdes, que están
completamente de acuerdo y están tratando de convencer
tácticamente al partido conservador en la estrategia de
ilegalizar a los herederos del partido nazi. Es un acuerdo
de la última conferencia de ministros alemanes, un
acuerdo unánime de iniciar un procedimiento de ilega-
lización. ¿Están usted y su Gobierno en una reflexión
similar para España? Se lo quiero preguntar porque sabe
usted…
El señor
PRESIDENTE:
Señoría, estoy tratando de
ser equitativo en la generosidad.
La señora
DÍEZ GONZÁLEZ:
Termino. Gracias,
presidente.
Esta me parece la pregunta más importante sobre esta
cuestión. Como tendremos tres minutos de réplica, los
utilizaré, para no abusar de su generosidad, para las cosas
que ahora mismo no me ha dado tiempo a precisar.
El señor
PRESIDENTE:
Concluido el turno que
correspondería a los grupos que solicitaron previamente
la comparecencia, iniciamos la fase de los turnos de
aquellos que no la han solicitado pero que obviamente
tienen derecho al uso de la palabra. En el caso del Grupo
Mixto, tanto el señor Urbina como el señor Salvador han
manifestado su deseo de intervenir en un porcentaje que
inicialmente estimo en el 50 por ciento. En consecuencia,
si desean intervenir, en primer lugar lo haría el señor
Urbina y, a continuación, cederíamos la palabra al señor
Salvador.
El señor
URBINA FERNÁNDEZ:
Señor ministro,
al igual que el resto de portavoces, en primer lugar le
agradezco su comparecencia en esta Comisión. Usted ha
hablado de muchas cosas que seguramente a lo largo de
la legislatura tendremos tiempo de discutir y sobre las
que este portavoz tendrá opción de posicionarse, pero
me gustaría realizar alguna consideración sobre aquello
que usted ha denominado la política antiterrorista y en
lo que afecta al País Vasco.
Ha hecho usted mención—y creo que era inevitable—
a una circunstancia que afecta de lleno a esta política, y
es el nuevo clima político que se vive en el País Vasco,
que sin lugar a dudas, entre otros muchos factores, viene
determinado precisamente por el cese definitivo de la
actividad de la organización ETA. Ha mostrado usted
sus dudas al respecto, y en efecto creo que eso tiene
reflejo en lo que ha venido a determinar usted como las
líneas maestras en relación con esta política. Nos encon-
tramos con que de las medidas que nos ha detallado se
puede determinar —a criterio de este portavoz, eviden-
temente— que el plan que nos ofrece es más de lo
mismo: más ilegalizaciones, más policía, más deten-
ciones incomunicadas, más dispersión de los presos
políticos vascos —a diferencia, por ejemplo, de lo que
la semana pasada determinó la Asamblea Nacional fran-
cesa— y más tiempo de los presos enfermos en prisión
y de aquellos que deberían estar en libertad en prisión.
Como decía, no son medidas novedosas, porque ya las
aplicaron sus antecesores, pero también porque usted las
ha venido anunciando de una u otra manera. Sin embargo,
señor ministro, creo de manera firme que esto no es lo
que está demandando la sociedad vasca. Creo firme-
mente —y permítame la expresión— que ustedes se
confunden. Se equivocan si creen que la solución al
problema político vasco va a venir de la mano de más
represión, de más vulneración de derechos fundamen-
tales. Creo firmemente que la solución al problema vasco
va a venir de la mano del reconocimiento de los derechos
que como pueblo le corresponden y de la mano del
reconocimiento de los derechos civiles y políticos de su
ciudadanía. En definitiva, pasa por garantizar un esce-
nario de verdadera paz, convivencia y democracia. Creo
que esto es —y anteriormente se lo decía— lo que la
gran mayoría de la sociedad vasca está reclamando en
este momento. Sin lugar a dudas, crear y consolidar ese
escenario en primer lugar, y principalmente nos corres-
ponde a todos los agentes políticos, económicos y
sociales de Euskal Herria, a todo el panorama, y creo
que en eso estamos la mayoría, pero no menos cierto es
que corresponde al Gobierno de España, por la respon-
sabilidad que también tiene en la situación política del
País Vasco, en el problema vasco, facilitar e impulsar un
escenario de normalización política. En lo que corres-
ponde a este ministerio, que es parte de lo que usted ha
denominado como lucha antiterrorista, la sociedad vasca
de manera mayoritaria e incluso personas de gran rele-
vancia internacional, tanto en la declaración de Aiete
como en el acuerdo de Gernika, están solicitando a su
Gobierno, y en lo que afecta a su ministerio, una serie
de pasos que permitan facilitar ese escenario al que
anteriormente hacía referencia.
En concreto, lo resumo en tres puntos que serían
determinantes y creemos urgentes; algunos de ellos ya
se han mencionado por algunos de los portavoces. En
primer lugar, sería el fin de las políticas de ilegalización,
que es fundamental. En segundo lugar, y también el
ministro ha hecho referencia al respecto, el cese de la
política penitenciaria que se lleva con respecto a los
presos políticos vascos. Me refiero al fin de la dispersión,
a la libertad de los presos gravemente enfermos, la
libertad de todos aquellos que tienen cumplidas ya las
condenas íntegramente y, en definitiva, la derogación de
una legislación de excepción. Estas medidas son urgentes
y necesarias y hay una tercera demanda a la que ha hecho
referencia no solo usted, señor ministro, sino el resto de
grupos, que creemos muy importante en ese camino
hacia un escenario de verdadera paz y conciliación en el