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Congreso
31 de enero de 2012.—Núm. 29
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nales, anulando a todos sus efectos todas las sanciones
injustas. Es decir que esto es aquello a lo que estamos
comprometidos.Ya veo que no es un problema de que al
Gobierno socialista no le diera tiempo de hacerlo, sino
que al parecer el Gobierno del Partido Popular está en
contra de aquello que ha sostenido históricamente.
Haré una breve, brevísima referencia, relativa al
debate que nos ha ocupado sobre el fin del terrorismo.
Permítanme que les diga —espero coincidir, en esto sí,
con el ministro— que en este debate que ha sobrevolado
esta mañana y según esta expresión verbal con la que
cada uno de nosotros nos hemos referido al fin de ETA
hay una cosa que me preocupa, señorías, y es que
hablemos tanto de paz y tan poco de libertad, porque la
paz no es suficiente. La gente no ha luchado, sufrido y
mantenido la dignidad en el País Vasco y en el conjunto
de España para conseguir la paz, porque en guerra no
estábamos. La paz no es suficiente; el objetivo es la
libertad y más democracia. Mientras haya personas que
desde las instituciones democráticas defiendan el pro-
yecto totalitario de ETA y llamen presos políticos a los
asesinos y reivindiquen su historia no habremos hecho
lo suficiente.
El señor
PRESIDENTE:
Señor Urbina.
El señor
URBINA FERNÁNDEZ:
Brevemente,
señor presidente. Simplemente querría manifestar, y creo
que al hacerlo hablo en nombre de los más de 333.000
votantes que represento, que la apuesta de Amaiur por
las vías exclusivamente políticas, por la convivencia y
por la libertad es absolutamente inequívoca; lo mismo
que lo es la apuesta que hace por la resolución integral
del conflicto político y tanto del origen como de las
consecuencias del mismo que trascienden mucho más
allá de la propia existencia de ETA, en el origen y en el
fondo. Por eso creemos, señoría, que era importante y
es lo que en nuestra primera exposición queríamos dejar
patente. Señalaré una única cuestión, que era el objeto
de esa primera intervención, saber si en efecto el
Gobierno también apuesta por una resolución integral,
democrática, del conflicto político vasco.
El señor
PRESIDENTE:
Señor Salvador.
El señor
SALVADOR ARMENDÁRIZ:
Señor pre-
sidente, yo repetiré lo que dije en mi primera interven-
ción: si ETA existe, ETA juega. Lo que yo pido a los
grupos es que no entremos en su juego, que no juegue
con nosotros, que no aproveche nuestras jugadas y que
no nos levantemos de la mesa pensando que el juego ha
terminado. Espero obviamente que en este juego,
macabro, triste, ganemos; ganaremos si nos lo propo-
nemos juntos y determinados.
El señor
PRESIDENTE:
¿Señor Esteban, desea
intervenir?
(Denegación.)
Muchas gracias.
He de decirles brevísimamente, antes de cederle la
palabra al señor ministro, que en este caso les agradezco
la colaboración porque han hecho un ejercicio de preci-
sión y concisión que es muy digno de reconocimiento
por parte de la Presidencia.
Señor ministro, si desea intervenir…
El señor
MINISTRO DEL INTERIOR
(Fernández
Díaz): Sí, brevemente y para terminar reiterando, insisto,
lo que para mí es fundamental de hoy —en la medida en
que nadie me ha contradicho creo que les he interpretado
bien—, que esa voluntad de consenso de las fuerzas
políticas democráticas, de todas las que estamos aquí
menos una, de recorrer juntos el camino que nos lleva
de esa declaración de ETA de no actuar a dejar de existir
lo recorramos juntos teniendo como hoja de ruta el cum-
plimiento de la ley, así como con todo lo demás que
hemos estado tratando a lo largo de esta sesión parla-
mentaria. La voluntad de consenso en ese sentido, de
entendimiento, creo que es fundamental reconociendo y
no olvidando nunca —se lo ruego, en todo caso va a ser
la posición del Gobierno y del Ministerio del Interior en
todo momento— la dignidad de las víctimas y alejados
de cualquier tentación de equidistancia y de equipara-
miento entre víctimas. Como ahora se habla mucho de
relato, en estos momentos en los que empezamos a ver
la luz del final del túnel espero que ese relato se cons-
truya desde la verdad histórica por los demócratas y por
las víctimas del terrorismo de ETA.
Al señor Urbina, que ha vuelto a intervenir, permítame
que le valore más por lo que no dice que por lo que dice.
Señor Sixto, en relación con la privatización de los CIE
he dicho que voy a intentar consensuar ese reglamento,
he expuesto algunas de las líneas generales de lo que en
nuestra opinión ha de integrar ese reglamento y ten-
dremos ocasión en esa reflexión conjunta y en ese trabajo
conjunto de tratar lo que usted me dice. Le puedo ase-
gurar que no me quedo —si no a lo mejor me callaría—
ninguna carta marcada escondida. Simplemente le digo
que las líneas generales son las que le he expuesto, y a
partir de ahí y de sus sugerencias vamos a trabajar con-
juntamente. También le digo, señor Sixto, como usted
aludió al carácter militar de la Guardia Civil, decimonó-
nico, trasnochado, etcétera, que lejos de significar
—fíjese lo que le digo, señor Sixto, desde la cordialidad
parlamentaria y personal— o suponer una restricción
para el buen cumplimiento de sus misiones es todo lo
contrario, constituye un plus de eficacia. Por algo será
que es la institución más valorada según las encuestas
del CIS por parte de los ciudadanos españoles. Por lo
tanto, las opiniones son libres, pero los hechos son muy
tozudos, y por supuesto la posición política del Gobierno
es la que le he dicho y de ahí no nos vamos a mover:
asociacionismo sí, sindicalismo no en el seno de la
Guardia Civil que va a seguir teniendo la naturaleza que
desde hace tantos y tantos años tiene y que le hace ser
la institución —insisto—más valorada de los españoles
y que sea una institución que junto al Cuerpo Nacional