Congreso
31 de enero de 2012.—Núm. 29
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garantizar la seguridad de las inversiones o de las fuentes
de energía, vitales para nuestro desarrollo económico.
Es generar mecanismos y procedimientos que hagan que
los grupos de población más vulnerables se sientan cer-
canos a quienes deben velar por su seguridad. Es antici-
parse y prevenir. Trabajar por la seguridad es esforzarse
en que nuestros conductores circulen más seguros o en
que los dispositivos frente a emergencias naturales sean
más ágiles y eficaces. Defender la seguridad de los ciu-
dadanos es también preservar la salud de su sistema
político, y para ello deben articularse los mejores meca-
nismos de gestión de los procesos electorales. En última
instancia, señorías, la seguridad es confianza y nadie
puede confiar en lo que no conoce. Por ello la seguridad
comporta también, en lógica correspondencia, un
esfuerzo de transparencia y cercanía a los ciudadanos.
La confianza legítima en el funcionamiento de los ser-
vicios públicos solo puede generarse si quienes son
destinatarios de esos servicios, los ciudadanos, los
conocen e incluso pueden aportar sus puntos de vista;
por eso la seguridad es también participación ciudadana.
Como ven, señorías, sobre la matriz de esta concep-
ción amplia de la seguridad se desarrollará todo el pro-
grama de gobierno del Ministerio del Interior, lógica-
mente en el ámbito que le es propio. Nuestras metas, lo
reconozco, son ambiciosas, pero no debemos llamarnos
a engaño. La superación de la crisis económica en la que
está sumido nuestro país exige un importante esfuerzo
en esta dirección, porque solo si España es capaz de
presentarse como un país seguro y generador de con-
fianza podrá aflorar la prosperidad interior y la confianza
exterior. Para ello me propongo concretar este reto en
diez líneas estratégica de actuación durante esta legisla-
tura. En primer lugar, el primer objetivo de este minis-
terio es garantizar a todos los ciudadanos el pleno dis-
frute de sus derechos y libertades, libre de la violencia
terrorista o de su amenaza. Por ello el Ministerio del
Interior desarrollará una estrategia antiterrorista integral
que nos permita responder eficazmente a los riesgos y
amenazas a los que debe hacer frente nuestro país. En
segundo lugar, la protección de la seguridad exige
adoptar una ambiciosa política de lucha contra todas las
modalidades del crimen organizado, abordando el fenó-
meno de la delincuencia del siglo XXI con los instru-
mentos del siglo XXI. En tercer lugar, me propongo
firmemente hacer frente a un fenómeno que causa una
enorme alarma social y una inaceptable inquietud en
muchos de nuestros ciudadanos. Me refiero a la multi-
rreincidencia y la reiteración delictiva. En este terreno
actuaremos en estrecha coordinación con el Ministerio
de Justicia. En cuarto lugar, es objetivo de este ministerio
proteger a los grupos más vulnerables de nuestra
sociedad y desarrollar estrategias de seguridad especí-
ficas y adaptadas a sus necesidades, una dimensión real
y cercana de la seguridad para niños y adolescentes y
para mujeres que sufren la lacra de la violencia domés-
tica. En quinto lugar, me propongo también realizar una
gestión eficaz frente al fenómeno de la inmigración
irregular desde el estricto respeto, como no puede ser de
otra manera, al ordenamiento jurídico y por tanto a los
derechos y libertades de todos los ciudadanos. Como
sexta línea estratégica me propongo reducir la siniestra-
lidad vial y conseguir que las carreteras de España sean
más seguras. El séptimo objetivo es proteger la seguridad
de nuestra cultura y, en concreto, defender de forma
eficaz nuestro patrimonio histórico frente al expolio y
frente a la exportación ilegal, trabajando a estos efectos
de forma coordinada con el Ministerio de Educación,
Cultura y Deporte. La octava línea estratégica es un eje
transversal que afecta a todas las unidades y conecta con
el núcleo esencial del programa de Gobierno del presi-
dente Rajoy y es racionalizar los medios disponibles y
hacer un uso eficiente de los recursos, que son, como
todos sabemos, escasos. Siempre lo son, en estos
momentos quizá más escasos que nunca. Directamente
relacionado con lo anterior, la novena línea estratégica
de la acción del ministerio será la modernización de las
distintas unidades, servicios y procedimientos incorpo-
rando las tecnologías de la información y las comunica-
ciones. Por último, pero no lo menos importante, tam-
bién como eje transversal a todo el Ministerio, me
propongo mejorar la transparencia, la participación
ciudadana y el acceso a la información, en el Ministerio
del Interior, en línea con el objetivo marcado por el
presidente del Gobierno para todas las políticas públicas
que se impulsen desde el Gobierno.
Señor presidente, señorías, sobre este esquema de diez
líneas estratégicas de actuación permítanme que desa-
rrolle ahora algunas ideas concretas que pretenden hacer
realidad estos objetivos, comenzando por la estrategia
integral frente al terrorismo. Durante décadas España ha
sufrido la lacra del terrorismo de manera muy especial.
La sociedad española en su conjunto, y de manera par-
ticular y especial la sociedad vasca, ha tenido que
padecer durante este tiempo los zarpazos de la violencia
terrorista, las amenazas, las coacciones y también las
burlas de aquellos que han apoyado y han jaleado a los
que mataban. Los terroristas y sus cómplices, por acción
o por omisión, han intentado imponer por la fuerza un
proyecto totalitario excluyente y etnicista. La fortaleza
del Estado de derecho, la unidad de los demócratas, la
eficacia de la Guardia Civil, del Cuerpo Nacional de
Policía, de la Policía autonómica, el trabajo de los jueces
y fiscales y la cooperación internacional, de manera muy
especial con Francia, han obligado a ETA a declarar el
cese de sus actividades y nos permite vislumbrar con
esperanza, pero con precaución, un final definitivo del
terror. Sin ninguna duda, la dignidad de las víctimas ha
permitido que hoy estemos cerca de un final de la vio-
lencia y lo digo con conocimiento de causa. La genero-
sidad y sacrificio de las víctimas del terrorismo, que han
confiado en los instrumentos de la democracia y nunca
han caído en la tentación de tomarse la justicia por su
mano, han permitido que España esté más cerca que
nunca de alcanzar la tan ansiada paz.