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Congreso
31 de enero de 2012.—Núm. 29
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Permítanme, a estos efectos, que comparta con ustedes
el emotivo homenaje que ayer tuve ocasión de vivir en
Sevilla donde se rindió a Alberto Jiménez Becerril y su
esposa Ascensión García, asesinados por ETA el 30 de
enero de 1998, un sentido y emotivo homenaje. En
siniestra coincidencia de fechas, también un 30 de enero,
pero de hace veinticinco años, fueron brutalmente ase-
sinados por ETA en Zaragoza Ángel José Ramos
Saavedra y Manuel Rivera Sánchez. Ellos, todas las
víctimas, merecen nuestro más hondo reconocimiento
en este momento. Puedo asegurar que desde el Ministerio
del Interior y desde el Gobierno, estoy convencido de
que desde la inmensa mayoría de la sociedad española,
su testimonio y su memoria jamás serán olvidados, y su
dignidad y su ejemplo nos dictarán el relato de la
memoria, no de la memoria histórica, sino de la verdad
histórica. Ahora nos toca a todos, de manera particular
a algunos, lograr que ETA desaparezca definitivamente
disolviéndose, entregando sus armas y desmantelando
sus estructuras operativas en la clandestinidad, y que
aquellos que durante tanto tiempo han utilizado la vio-
lencia y se han aprovechado de ella se responsabilicen
de sus actos. Eso será el final definitivo del terrorismo.
La verdadera prueba de que los violentos y quienes
les apoyaron han decidido terminar con sus actividades
de forma definitiva, irreversible y no meramente táctica,
es reconociendo el daño que han causado a las víctimas
y mostrando el arrepentimiento por haberlo hecho, es
decir, pidiendo perdón a sus víctimas. Quienes durante
tantos años han estado jaleando a los asesinos, no pueden
pasar de la noche a la mañana a ser demócratas con unas
cuantas declaraciones de buenas intenciones. Para ello
tenemos que actuar, así se lo pido, señorías, con inteli-
gencia y con prudencia a la hora de dar cualquier paso.
Son muchas las veces en las que los violentos han enga-
ñado a la sociedad y han frustrado esperanzas. Esto nos
obliga a ser prudentes y, si me permiten la expresión otra
vez, inteligentes. Por ello, tenemos que mantener la
guardia alta. No vamos a bajar la guardia, y el Ministerio
del Interior va a liderar la política antiterrorista que nos
lleve al objetivo que entiendo compartido de que ETA
se disuelva y desaparezca definitivamente. Ahora más
que nunca para conseguir ese objetivo debemos mantener
la unidad de los demócratas, gracias a la cual hemos
llegado hasta aquí. También es necesaria más que nunca
la discreción y la reserva. La política antiterrorista
debemos hablarla y discutirla los demócratas fuera de la
confrontación partidista, de manera particular en este
momento histórico, para evitar precisamente que los que
no son demócratas se aprovechen de nuestras discrepan-
cias y diferencias que, en todo caso, serán de ínfima
cuantía y no cuestionarán el objetivo de acabar con ETA
definitivamente. Así pues, señor presidente, señorías,
inteligencia, prudencia, unidad y discreción entre los
demócratas; repito, entre los demócratas inteligencia,
prudencia, unidad y discreción; esos pretenden ser los
principales soportes de la gestión de la política antite-
rrorista en estos momentos por parte del Gobierno y en
particular por quien la tiene encomendada que es el
Ministerio del Interior.
Quiero insistir en la idea que apuntaba al inicio, que
gracias a las víctimas estamos más cerca que nunca de
alcanzar la tan ansiada y deseada paz. Por ello, es nece-
sario mantener la memoria de las víctimas como garantía
de una convivencia en paz y en libertad, una convivencia
auténticamente digna. Pretendo por ello, señorías, con-
ceder prioridad a la tramitación del real decreto por el
que se apruebe el reglamento de desarrollo de la
Ley 29/2011, de 22 de septiembre, de reconocimiento y
protección integral a las víctimas del terrorismo, ley que
aprobaron las Cortes Generales. Asimismo, en esta
misma línea como muchos de ustedes seguro conocen,
el ministerio, en particular quien les habla, firmó la
semana pasada un protocolo de colaboración con el
Gobierno vasco, con el consejero de Interior, don
Rodolfo Ares, para crear el centro memorial de las víc-
timas del terrorismo, previsto precisamente en esa
Ley 29/2011. Para ello, se va a constituir una comisión
bilateral que presentará una propuesta en un plazo que
no excederá de seis meses. El cometido de ese centro
memorial de las víctimas del terrorismo será preservar
la verdad histórica de lo ocurrido, sin falsas e indignas
equidistancias ni manipulaciones. Estará ubicado en el
País Vasco y acogerá la memoria de los damnificados
que contempla la Ley de reconocimiento y protección
integral de las víctimas del terrorismo que aprobó esta
Cámara y también el Senado.
Señorías, además vamos a luchar contra la impunidad.
No podemos permitir que queden asesinatos sin escla-
recer cuando ETA, como esperamos y deseamos, des-
aparezca. Las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del
Estado van a seguir trabajando para esclarecer todos los
asesinatos para que ningún familiar de esas víctimas
quede sin saber lo que ocurrió. Soy muy consciente,
señorías, de que en este contexto la política penitenciaria
es una de las partes más sensibles de la política antite-
rrorista, por ello depende del Ministerio del Interior. Eso
es así porque ambas, la política penitenciaria y el con-
junto de la política antiterrorista, comparten el objetivo
común de conseguir que ETA desaparezca definitiva-
mente. Saben ustedes, y sabe quien les habla obviamente,
que ETA impide a los presos acogerse a los beneficios
penitenciarios y les obliga a mantener una actitud de
enfrentamiento con las autoridades penitenciarias de
forma sistemática. Por ejemplo, según los datos de Ins-
tituciones Penitenciarias durante las primeras semanas
de este año 2011, estamos a 31 de enero, el 95 por ciento
de los presos de ETA han tenido que secundar las direc-
trices de la banda terrorista. Esta presión también se
traslada a las familias de los presos que tienen que sufrir
esas imposiciones de la banda terrorista. Por ello, desde
el Ministerio del Interior vamos a impulsar una política
de reinserción de los presos de ETA de forma individua-
lizada, que es como establece la ley. El Ministerio del
Interior va a aplicar una política penitenciaria inteligente,
que aproveche las oportunidades que la nueva situación