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Art. 18.‐
Si acaeciese deserción de presidiario, el cabo de su cuadrilla lo avisará
inmediatamente al centinela más próximo, el que, con la campana, hará la señal establecida,
que se repetirá hasta el cañón del soplón y el jefe de aquella guardia hará disparar dos
cañonazos, que servirán a advertir la fuga para que en la comarca cercana se procure coger
al desertor
Art. 19.‐
Luego que las cuadrillas regresen a la casa, el cabo a quien se le hubiera desertado
algún presidiario dará parte al Corrector, y éste al Ayudante, para que poniéndolo en noticia
del Subcomandante, se examine la conducta del cabo y de las providencias que estime
justas.
Art. 20.‐
La llave de la puerta de cada cuadra la tendrá su correspondiente cabo, que
cuidará de que no quede abierta cuando la cuadrilla esté fuera.
TITULO III
Distribución de la casa presidio.
Art. 1.‐
Se considera la casa presidio como un buque armado para todos los consumos,
policía, distribución de ración, división de rancho, repartimiento de vestuario, ya nuevo o
usado, alumbrado y demás cosas que tiene conexión con lo establecido para a bordo, y a
más lo que aquí se manda.
Art. 2.‐
La casa presidio será dividida de suerte que los de primera y segunda clase (Título
IV, Art. 5º) estén totalmente separados y sin la menor comunicación con los de 3.ª; y no
debiendo haber más de una puerta, saldrán primero los de peonaje, y con algún intervalo los
otros; y a la vuelta entrarán éstos primeros, en cuyos actos procurarán los cabos haya una
total separación, no consintiendo por ningún motivo se comuniquen.
Art. 3.‐
En las cuadras el número de salones necesario (Art. 4º), se alojarán por separado los
de cada clase de tiempo de condena y del oficio que ejerzan (Título IV, Art. 5º)
Art. 4.‐
Los salones estarán subdivididos con rejas de hierro, de modo que en cada división
quepa cómodamente una cuadrilla (Título IV, Art. 3º) y la puerta estará al tránsito o corredor
de suerte que cada cuadra se maneje por separado.
Art. 5.‐
A la cabeza de cada salón, y en alto, habrá dos pedreros que se asomen por sus
correspondientes troneras para usarlos con oportunidad en caso de gran desorden. La
entrada para estas baterías será por los tránsitos con escalera de manos, estarán allí las
municiones, pero la cartuchería se llevará cuando convenga.