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19.ª Disponer que enfrente del rastrillo de entrada, y como á dos varas de distancia, se
coloque una valla, hasta la cual podrán llegar únicamente las personas que vayan á hablar
con los presidiarios, á fin de precaver maquinaciones y fraudes, introducción de
herramientas, cuerdas ó cualquier otro objeto sospechoso.
20.ª Dar todas las mañanas un parte por escrito al Comandante, en el que le
manifestará circunstanciadamente todo lo ocurrido en el presidio en el día anterior,
providencias tomadas, alta y baja de confinados, con expresión nominal de los que las han
motivado, raciones y utensilios extraídos de la provisión, y demás necesario para que el
Comandante pueda remitir al Subdelegado otro parte más conciso, quedando el primero
como comprobante en la Comandancia.
21.ª Presenciar diariamente la visita del Facultativo para providenciar á continuación lo
que corresponda para la curación de los penados que enfermaren, y evitar todo motivo de
contagio.
22.ª Entregar al furriel en los días de data una nota para que según ella se verifique la
distribución del pan, leña y aceite para lámparas, y celar su cumplimiento.
23.ª Por último, cumplir las prevenciones que se le hacen en otros artículos de esta
Ordenanza, y las órdenes que reciba de sus superiores.
Sección cuarta
Del furriel
Art. 99.º
El furriel estará especialmente encargado del mecanismo interior del
establecimiento, por cuya razón el Director general cuidará de que este destino recaiga en
persona de inteligencia y probidad.
Art. 100.º
Al entrar en el ejercicio de su empleo se le entregarán todas las camas, mesas,
bancos, carretones, herramientas, telares, tornos y demás muebles y efectos que hubiese,
quedando en su poder las llaves de los repuestos de enseres, hierros y demás menaje. Esta
entrega se verificará á presencia del Ayudante y bajo de su inspección sucesiva, por
inventarlo doble, que ambos firmarán, dejando uno en poder del último, quien lo depositará
en la Mayoría.
Art. 101.º
El furriel tendrá alojamiento en el presidio, y usará de un vestuario igual al de los
Capataces de brigada, sin otra diferencia que un galón ancho de seda amarilla en la vuelta de
las mangas.