Page 14 - Microsoft Word - Reglamento Penitenciario de 1981

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En todos existirá una primera fase de observación y adaptación al Centro y las fases sucesivas se diferenciarán mediante un 
sistema de estímulos positivos y adversivos referidos a comunicaciones, visitas, disposición de dinero y objetos de valor, 
paseos y actos recreativos, permisos de salida y participación en el desarrollo de las tareas del Establecimiento. 
Artículo 55.
En los Establecimientos de Jóvenes se prohibirá la venta y distribución de bebidas alcohólicas. 
CAPÍTULO IV. Régimen de los Establecimientos especiales 
Artículo 56.
1. Los Establecimientos Especiales son aquéllos en los que prevalece el carácter asistencial y serán de los siguientes tipos: 
a) Centros Hospitalarios, que tendrán la diversidad que exijan las necesidades médicas y comprenderán, además, Centros 
o Departamentos para toxicómanos. 
b) Centros Psiquiátricos, que comprenderán, al menos, Sanatorios Psiquiátricos para Psicóticos o enfermos mentales en 
sentido estricto. Centros para deficientes Mentales y Establecimientos para Psicópatas. 
c) Centros de Rehabilitación Social para la ejecución de medidas de seguridad, de conformidad con la legislación vigente 
en este materia. 
2. El régimen de los Establecimientos Especiales tendrá como finalidad armonizar las exigencias del tratamiento 
asistencial que requieren los internos ingresados en los mismos, con las derivadas de la situación procesal o penal de dichos 
internos. 
Artículo 57.
El régimen de los Establecimientos Especiales se ajustará a las siguientes normas: 
1. El ingreso de los detenidos, presos y penados en los Centros hospitalarios penitenciarios será acordado por la Dirección 
General de Instituciones Penitenciarias, previa propuesta razonada de las Juntas de Régimen y Administración, que 
elevarán informes médicos en los que conste el diagnóstico de la enfermedad o anomalía que requiera tratamiento. 
Del traslado de los detenidos y presos se dará cuenta a la autoridad judicial de que dependan, y al Juez de vigilancia en el 
caso de los penados. 
Cuando existan razones de urgencia, a propuesta del facultativo del establecimiento, el Director ordenará el traslado al 
Centro hospitalario, dando cuenta a la Junta de Régimen y Administración, a la Dirección General de Instituciones 
Penitenciarias y a las autoridades judiciales a que se hace referencia en el párrafo anterior. 
 Las autoridades judiciales podrán ordenar el ingreso de los detenidos y presos de cuyas causas entiendan en un Centro 
hospitalario, debiendo acompañar al mandamiento de ingreso informe del forense o de un facultativo en el que conste las 
causas por las que procede tratamiento hospitalario. 
Tratándose de penados clasificados en tercer grado que, por presentar problemas de drogadicción, necesiten de un 
tratamiento específico, la Dirección General podrá autorizar su asistencia en instituciones extrapenitenciarias adecuadas, 
públicas o privadas, dando cuenta al Juez de vigilancia y condicionado ello a que el interno dé su consentimiento y se 
comprometa formalmente a observar el régimen de vida propio de la institución que le haya de acoger a los controles que 
establezca el Centro directivo. 
2. El ingreso de los detenidos y presos en los Centros Psiquiátricos Penitenciarios será acordado por la Dirección General de 
Instituciones Penitenciarias a propuesta de las Juntas de Régimen y Administración de los Establecimientos, que elevarán