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EVISTA AGRUPACION CUERPOS DE LA ADMINISTRACIÓN DE II.PP
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OCTUBRE/NOV
2012
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Página 25
Nosotros, como los sabios del
proverbio que he citado antes,
nosotros no olvidamos.
No olvidamos, no queremos
olvidar, a la madre de nuestro
compañero Dionisio Bolívar, a
Conrada Muñoz, en cuyo recuerdo la
fundación Sociedad y Justicia
organiza este Memorial.
Como no olvidamos, ni queremos
olvidar, a Domingo Puente y a Luis
Portero, asesinados en Granada.
Ni al presidente de la Diputación
de Guipúzcoa, Juan María Araluce,
asesinado en San Sebastián, cuya
hija Maite nos acompaña.
Como no olvidamos, ni queremos
olvidar, a todas y a cada una de las
víctimas de la violencia etarra, a las
que rendimos homenaje con este
Memorial.
Tampoco olvidamos a nuestros compañeros: a Ortega
Lara, a Paco Camacho, a Montalvo, quienes,
milagrosamente, salvaron la vida.
Ni a tantos otros que han sufrido amenazas y
pesadumbres.
Todos están en nuestro recuerdo, y es nuestra
responsabilidad, responsabilidad de cada uno y de todos,
mantener viva esta historia y transmitirla a las siguientes
generaciones.
No me refiero a transmitir una historia de odio y
violencia, sino una historia veraz de los hechos, que con
eso ya es suficiente…
Y además del recuerdo, con el recuerdo y el homenaje
a todas las personas que han sufrido la irracionalidad
violenta de los canallas, es deber de todos estar junto a
ellos; apoyarles en sus justas reivindicaciones; en su
reivindicación de algo tan sencillo y tan complejo, tan
inalcanzable a veces, como Justicia.
No sé si conocéis el dato, queridos compañeros, de
que más de trescientos, repito, más de trescientos
asesinatos de la ETA siguen sin resolverse. Es
escalofriante decirlo, pero andan por ahí trescientos
asesinos cuyos actos quedan, por el momento,
impunes.
Tenemos la obligación ética y moral de estar siempre
junto a las víctimas, junto a ellos, como españoles y
como seres humanos.
Porque, como escribió el gran filósofo Immanuel Kant,
en uno de sus pequeños y deliciosos ensayos: “Tengo
que auxiliar a ese hombre porque sufre, no porque acaso
sea amigo o conocido mío ni porque le considere capaz
de agradecérmelo después, sino porque sufre. Ahora no
es tiempo de hacer distingos ni detenerse en cuestiones:
es un hombre, y lo que daña a los hombres, también a mí
me toca”.
Muchas gracias.
Un abrazo a todos.
Y un democrático: ¡VIVA ESPAÑA!
Juan Chirveches.