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Pablo

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Fuente: La Voz de Galicia

Un interno provocó un incendio en el módulo de aislamiento.

Dos funcionarios de la cárcel de Teixeiro arriesgaron ayer por la noche su vida para salvar la de los reclusos que se encontraban en el módulo de aislamiento, espacio para albergar a los presos más peligrosos.

Ocurrió a las 21 horas, cuando se llevó a cabo el relevo de funcionarios. Dos de ellos, alertados por el incendio que provocó un preso en su celda, acudieron a la galería. Ante la virulencia del fuego y la intensa humareda, abrieron las celdas para facilitar la evacuación al patio.

Con todos los reclusos a salvo menos dos, el causante y otro interno que quedó inconsciente y tuvo que ser evacuado, los funcionarios se adentraron entre la densa humareda en la galería pertrechados con los equipos de respiración autónoma y dos extintores grandes. La puerta eléctrica había quedado bloqueada por las altas temperaturas originadas en el interior de la celda.

 
Al acceder al pasillo de la galería, agachados y con la pared como guía debido a la humareda, consiguieron abrir la segunda puerta de seguridad de apertura manual llamada «cangrejo». Tuvieron que vaciar por completo los dos extintores para sofocar las llamas que nacían de dos piras con materiales combustibles a los que el recluso había prendido fuego en su interior, y para enfriar la puerta eléctrica.

La intensidad del humo no permitía ver el interior, a fin de localizar al interno, por lo que, por seguridad para evitar que se les pudiese abalanzar armado y les agrediese, salieron de la galería para intentar de nuevo la apertura eléctrica, que lograron gracias a haber enfriado la puerta.

 
Teniendo ya la puerta abierta, y con el interno aún en el interior, con solo diez minutos de oxígeno, decidieron arriesgarse a volver a entrar para salvarle, pese a que la estrategia del interno podía ser esperarles respirando del sumidero de la ducha para atentar contra ellos al acceder. Aún así, continuaron adelante.

No lo encontraron. El recluso se escabulló en medio de la humareda y se ocultó en otra celda. Cuando llegaron a él, tras revisar casi a palpas los calabozos, lo hallaron semiinconsciente.

Finalmente, lograron sacarlo entre los agradecimientos y algún aplauso del resto de internos que estaban a salvo en el patio.

Fuente: Digital de León

Los funcionarios de la prisión de Mansilla denuncian una vez más la problemática a la que se enfrentan cada día.

Por un lado la escasez de personal y por otro lado el incremento de la conflictividad en el centro. Parece ser que las agresiones de los reclusos, han aumentado y lo hacen no solo en frecuencia sino también en gravedad.

 La más reciente, tuvo lugar cuando un interno agredió a dos funcionarios que le iban a trasladar a la sección de aislamiento. El interno les arrojó lejía, de manera que uno de los trabajadores acabó con una muñeca lesionada y se produjeron además quemaduras causadas por el producto químico.

Desde el sindicato ACAIP no solo lamentan que las agresiones a funcionarios sean cada vez más frecuentes, sino que denuncian que lo más preocupante, es que cada vez los ataques son más graves y más violentos. Señalan además, que la escasez de la plantilla impide hacer frente esta conflictividad cada vez mayor en la prisión y cifran en más de un centenar el déficit de trabajadores.

Citación para el día 14 de mayo a las 11h30 de la comisión de valoración del concurso de traslados

ORDEN DEL DÍA:

  1. Constitución de la comisión de valoración
  2. Valoración de los méritos alegados por los participantes
  3. Aprobación de las puntuaciones provisionales

Fuente: El Mundo

Entre rejas desde 1985, el recluso dejó una nota de despedida explicando a sus familiares que no podía abandonar la cárcel e ingirió de golpe su medicación para cuatro días, lo que fue descubierto "de casualidad" en el recuento del 23 de abril pasado.

El hombre de 56 años que se cortó el cuello el domingo pasado ante la negativa de los funcionarios de la cárcel de Huelva a dejarle entrar de nuevo en prisión tras cumplir sus 20 años de condena no es un caso único, ni siquiera últimamente.

Otro recluso, que perdió su libertad en 1985 y ha vivido prácticamente desde entonces entre rejas, intentó suicidarse el 23 de abril pasado, hace apenas 15 días, en la misma prisión y por igual motivo, aseguran en el sindicato de prisiones Acaip: porque se negaba a recuperar su libertad y se veía incapaz de vivir de forma autónoma fuera del centro penitenciario.

Ante la cercanía de su puesta en libertad, el preso, aquejado de Sida, se tomó de golpe ese día toda la medicación que se le había suministrado para varias jornadas, hecho que sólo fue descubierto "prácticamente por casualidad", en el recuento de la tarde efectuado por los funcionarios, que dieron la voz de alarma a los servicios médicos del centro, que consiguieron eliminar rápidamente del cuerpo del recluso la medicación psicotrópica.

Una nota de despedida
El preso incluso había dejado una nota de despedida dirigida a sus familiares, en la que explicaba, según fuentes de Acaip, que no se veía capaz de afrontar su próxima salida de prisión tras haber pagado sus condenas. En la central sindical se denuncia incluso que, ante la escasez de efectivos, el propio hecho de facilitar a los presos medicación para varios días -para optimizar el desempeño de plantillas de funcionarios "insuficientes"- abona episodios como este.

El caso, aireado por el sindicato en una nota ese mismo día, no adquirió tanta notoriedad como el intento de suicidio, cuchillo en mano, de Miguel Ángel F., quien sufría según fuentes de la cárcel de Huelva un cúmulo de dolencias -algún tipo de trastorno mental y una enfermedad terminal cuya naturaleza no ha trascendido-, pero la serie sugiere, para Acaip, "la realidad de que la función de reinserción del sistema penitenciario está muy lejos de ser real".

Población reclusa con problemas mentales
Más allá de la contrastada escasez de medios para reclusos con problemas mentales -un 30% según estimación del sindicato-, los mecanismos de asistencia a los ya ex presos en su aterrizaje en la sociedad libre son puestos en duda por estos casos. Desde Instituciones Penitenciarias se asegura que fue Miguel Ángel F., que no podía volver con su familia dado que fue allí donde cometió a agresión sexual que le condenó (a 36 años comprimidos en 20 a la postre), quien rechazó todos los recursos.

Según Instituciones Penitenciarias, tras apuñalar a otro preso en una casa de acogida en que estaba en semilibertad en 2017 (hecho que motivó su regreso entre rejas), el hombre se negó a ser atendido por la Asociación Reto a su salida de prisión, y volvió cuatro horas después de su salida aunque llevaba 1.000 euros en el bolsillo (ganados por su trabajo en cautividad) y las señas de dos pensiones en Huelva capital. Miguel Ángel F. decía que eran demasiado caras.

"Dejadme entrar... No quiero vivir", les dijo a los funcionarios, según testigos presenciales. Ante la negativa de estos, sacó un cuchillo y se seccionó la parte izquierda del cuello. Alertado por los trabajadores públicos, un guardia civil que se hallaba en las inmediaciones le taponó la herida con la mano hasta que llegaron los efectivos del 061. Ayer se recuperaba de sus heridas en el Hospital Juan Ramón Jiménez de la capital onubense.

A la atención de: Secretario General de Instituciones Penitenciarias.

Secretaria General de Instituciones Penitenciarias c/ Alcalá 38-40 28014 Madrid

Asunto: RECURSO DE REPOSICIÓN frente a la Instrucción 07-2019 de ese Centro Directivo por la que se aprueba la Resolución del Secretario General de Instituciones Penitenciarias y Presidente de la Entidad Estatal Trabajo Penitenciario y Formación para el Empleo, por la que se dictan instrucciones sobre jornada y horarios de trabajo del personal funcionario y laboral destinado en los servicios periféricos de la SGIIPP y de la EE Trabajo Penitenciario y Formación para el Empleo.

Fuente: Tele5

Un reo de la prisión de Huelva que había sido puesto en libertad este sábado se cortó el cuello después de que los funcionarios le impidieran volver a la cárcel. El hombre, que había cumplido su condena de 37 años, alegó que no tenía adonde ir.

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El preso de 56 años se mostraba reacio a dejar la cárcel, a pesar de haber terminado su condena, según explicaron en Twitter funcionarios  del sindicato Acaip.
El hombre tras abandonar la cárcel regresó pocas horas después e intentó entrar al centro penitenciario, algo que le impidió el personal de seguridad explicándole que ya había cumplido su condena. El exreo -según el comunicado de la Agrupación de los Cuerpos de la Administración de Instituciones Penitenciarias  Acaip-  al parecer se desesperó e intentó suicidarse cortándose el cuello. 
Una portavoz de esta asociación ha señalado que este expreso tiene más de 10.000 euros en su cuenta personal y se le ofreció tanto una vivienda en alquiler, como una habitación en un piso, alternativas que ha rechazado.
El hombre ya obtuvo la libertad condicional, por causa de enfermedad, en 2017 y fue acogido por una ONG, pero volvió a prisión "poco después" de su puesta en libertad al apuñalar a otra persona.
El expreso al autolesionarse se provocó una herida que desencadenó una hemorragia por lo que tuvo que ser atendido y trasladado de urgencia al hospital Juan Ramón Jiménez, donde permanece ingresado en estado grave.

Fuente: El Dia.es

El cadáver, que corresponde a un español de 47 años de edad, fue encontrado en el recuento de las ocho de la mañana en el área de Enfermería

Un interno del centro penitenciario Tenerife II fue encontrado muerto durante la mañana de ayer y, a la espera de que se le realice la autopsia, todo apunta a que el fallecimiento se debió a un infarto vinculado a una sobredosis o una ingesta excesiva de medicamentos. La localización del cadáver se produjo en el recuento de las 8:00 horas en Enfermería. El fallecido es un varón español de 47 años.

Desde hace tiempo, sindicatos de personal de prisiones, plataformas de funcionarios o el colectivo de apoyo a los presos de Tenerife demandan a la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias que aumente el personal sanitario en la Isla. Estos empleados son los encargados de la distribución de fármacos y, ante la actual disponibilidad de recursos humanos, los medicamentos de cada recluso se reparten los viernes, con el objetivo de que sean tomados la tarde-noche de esa jornada, los sábados y los domingos. El problema surge en aquellos casos en que los internos realizan un consumo abusivo de estos productos. Durante el último lustro han sido varios los fallecimientos en Tenerife II atribuidos a esta conducta de las personas privadas de libertad.

 

Sindicatos y plataformas creen necesario que el Gobierno del Estado aumente las plantillas en las cárceles, entre ellas las de personal sanitario. De esa manera, los sábados y domingos también se haría un reparto controlado de fármacos, lo que evitaría un consumo excesivo por parte de los presos o un problema de tráfico ilegal en el interior del centro. En lo que va del presente año, por circunstancias muy diversas han fallecido seis presos que cumplían condena en prisiones del Archipiélago.

Dos de esas muertes se han debido a suicidios, otras tantas a enfermedades, una a una muerte natural y el último (el de ayer) supuestamente a un consumo excesivo de productos farmacéuticos. De la media docena de casos, tres de ellos han ocurrido con internos de la cárcel de Juan Grande (Las Palmas II), otros dos con reos de Salto del Negro (Las Palmas I) y el último corresponde a Tenerife II. En 2019, en todas las prisiones del sistema español de Instituciones Penitenciarias (excepto Cataluña, comunidad que tiene asumidas las competencias) han muerto 69 internos en muy diversas circunstancias. Esa cifra asciende a 80 si se contabilizan los casos desde el 1 de diciembre del 2018.

Fuente: La Vanguardia

Funcionarios del centro penitenciario de Las Palmas 2 Juan Grande han salvado la vida a una interna que permanecía en el departamento de Enfermería y prendió fuego al colchón de su celda, según ha informado la agrupación sindical de ACAIP.

Los hechos ocurrieron en el día de ayer. Los funcionarios de servicio, que acudieron rápidamente y avisaron al jefe de Servicios, lograron sacar a la interna, a pesar de la intensa humareda que había provocado el fuego.

Posteriormente intentaron apagar las llamas, teniendo que utilizar mangueras y extintores, y la intensidad del fuego era de tal calibre que a si vez tuvieron que utilizar equipos de respiración autónoma.

El incendio ha dejado inutilizada totalmente la celda, llegando a fundirse totalmente la televisión y a hincharse los azulejos. También se tuvo que desalojar al resto de internas que habitaban en otras celdas en la misma galería, e incluso los de la galería anexa, ya que el aire no es respirable.

Los funcionarios intervinientes tuvieron que ser atendidos en la Enfermería del centro y ducharse y cambiarse de ropa, incluso a algún funcionario se le fundieron las suelas de los zapatos.

Desde del sindicato felicitan a los funcionarios intervinientes por la gran profesionalidad demostrada. "A pesar de que no tenemos una formación continua, afrontamos situaciones muy difíciles con gran profesionalidad y dedicación", señala la organización.

Fuente: El Periodico de Extremadura

Los funcionarios de prisiones que estaban de guardia la noche del día 2 sofocaron el incendio provocado por un recluso en su celda de la cárcel de Badajoz, al quemar las sábanas y mantas. De esta forma, evitaron que se produjeran daños personales de consideración. Si bien hubo algunos casos de intoxicación por humo, tanto de internos como de trabajadores, que fueron atendidos en la enfermería del centro, según ha podido saber este diario de fuentes de la plataforma sindical del centro (CCOO, CSIF, ACAIP/UGT).

El siniestro se registró a las 23.50 horas en la celda 67 del módulo 6 de la prisión de Badajoz. Según las citadas fuentes, "la rápida intervención y profesionalidad de los trabajadores del centro consiguió salvar la vida de los dos internos implicados, así como la de los ocupantes de otras celdas del mismo módulo".

 
Una vez sofocado el fuego, y tras las pesquisas iniciadas, el se declaró autor un interno, quien manifestó que fue intencionado.

Los sindicatos denuncian que el "deterioro de las condiciones laborales tienen como resultado el aumento de incidentes" y se preguntan "hasta cuándo vamos a estar así? Y "¿qué gravedad se necesita para ser conscientes de las condiciones de nuestro trabajo?