Fuente: Cronica
Familiares de los presos introducen pequeños dispositivos escondidos en sus cavidades corporales durante los vis a vis.
Que algunos líderes de mafias, bandas juveniles o grupos delincuenciales continúen operando y dando órdenes a sus secuaces desde el interior de una cárcel es, cuanto menos, chocante. No deja de sorprender que, con todas las restricciones y medidas de seguridad que supuestamente hay en los centros penitenciarios, logren seguir manejando todos los hilos de los business que controlaban en la calle.










