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La población ha aumentado un 16% en los últimos dos meses, desde los 242 internos
Se roza la situación que motivó el año pasado las quejas de los funcionarios y el traslado de presos a otros centros
Fuente: Noticias de Navarra
Los muros de la cárcel de Pamplona vuelven a quedarse estrechos para los casi 300 presos que alberga en su interior. Después de que la situación de hacinamiento experimentara un notable alivio a finales del año pasado y principios de 2010, el número de reclusos ha aumentado un 16% en los últimos dos meses, llevando al centro pamplonés a una situación similar a la que el año pasado motivó las quejas de los funcionarios y el traslado de internos a otras cárceles de provincias limítrofes.
Las estadísticas oficiales del Ministerio de Interior no engañan. Si en enero las celdas de la prisión de San Roque estaban ocupadas por 242 internos, los últimos datos de Instituciones Penitenciarias reflejan que esa cifra se ha elevado hasta los 281, entre presos preventivos y penados. El número de internos que se encuentra en la cárcel de Pamplona a la espera de juicio es de 96 y 185 son los reclusos que están cumpliendo ya una condena.
Los trabajadores de la cárcel de Pamplona, representados por los sindicatos ACAIP (Agrupación de los Cuerpos de la Administración de Instituciones Penitenciarias) y CSIF (Central Sindical Independiente y de Funcionarios), alertaron el año pasado sobre la situación límite a la que se enfrentaba el centro (en aquellos momentos había 298 reclusos), lo que repercutía en un tratamiento deficitario de los mismos y en problemas de seguridad para los funcionarios.
Después de la denuncia que los sindicatos ACAIP y CSIF realizaron públicamente en abril del año pasado, Instituciones Penitenciarias sí efectuó varios traslados a otros centros, como el de Zaragoza, pero en aquella ocasión el motivo esgrimido fue la realización de unas obras de reacondicionamiento en el interior de prisión.
seguridad y orden El crecimiento en la población reclusa, advirtieron desde ACAIP, estaba teniendo lugar no sólo sin que se hubiese producido aumento alguno de la plantilla de trabajadores, sino sin que se hubiera "solucionado siquiera la permanente infracobertura de la Relación de Puestos de Trabajo del centro", con lo que la carga de trabajo se hace "difícilmente soportable para los trabajadores, por no hablar de la imposibilidad material de garantizar unas mínimas condiciones de seguridad y orden".
En aquella situación de masificación, la dirección de la cárcel de Pamplona solicitó a la Dirección General de Instituciones Penitenciarias el cambio de alojamiento de una treintena de presos. A finales de marzo se produjeron los primeros traslados que tuvieron como destino principal la cárcel de Zaragoza, aunque otros centros como los de Vitoria, San Sebastián o Logroño también pueden ser designados por Instituciones Penitenciarias para asumir a otros reclusos procedentes de Pamplona.
En estos momentos, según indicaron fuentes relacionadas con el centro, no se está produciendo ningún movimiento masivo de presos, sino que los traslados son "puntuales". No obstante, indicaron que el cambio en la dirección (Beatriz Gil sustituyó a Antonio García Enciso en enero) podría repercutir positivamente sobre las decisiones de Instituciones Penitenciarias a este respecto.
La Junta de Tratamiento de la cárcel pamplonesa, órgano que aglutina a los diferentes agentes implicados en la reinserción de los presos y en su seguimiento (educador, jurista, psicólogo, trabajador social), además de al director y al subdirector de Tratamiento, es la encargada de analizar cada uno de los casos susceptibles de ser movido a otra prisión.
El criterio principal es el nivel de arraigo que los reclusos tienen en Pamplona: aquellos casos donde sea inexistente o de menor relevancia, tendrán más posibilidades de ser trasladados fuera de Navarra. No obstante, otra de las variables que se analiza es la situación penitenciaria del preso, si se encuentra en prisión preventiva a la espera de juicio o está cumpliendo una pena.
Las directrices de Instituciones Penitenciarias son, en cualquier caso, realizar los traslados de los internos a centro que se sitúen a menos de 200 kilómetros de la cárcel Pamplona. En este caso, los posibles destinos son la cárcel de Zuera en Zaragoza (con capacidad para más de 2.000 reclusos), la de Nanclares en Vitoria, la de Martutene en San Sebastián o la de Logroño.