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Fuente: Informativos tele5
El menor consumo de drogas por vía parenteral redujo estas infecciones en prisiónEn este sentido, el peginterferón es, asegura, "un fármaco imprescindible para combatir la hepatitis C". "Hasta la fecha, ha sido la base del tratamiento y, en este momento, en el que van a aparecer nuevos medicamentos antivirales de acción directa, continúa manteniendo su papel fundamental como triple terapia", indica.
"El uso de las nuevas opciones sin interferón estará limitada por el riesgo de aparición de resistencias virales, sobre todo en aquellos pacientes que no han respondido previamente al tratamiento", apunta.
PRIMEROS RESULTADOS DEL ESTUDIO DE 675 PACIENTES
Durante estas jornadas se han presentado los resultados preliminares del primer análisis de la unificación de las bases de datos de los dos mayores estudios realizados en el medio penitenciario sobre el tratamiento de la hepatitis C: el RibaDOT y el Epiband.
Según el doctor Pablo Saiz de la Hoya, de Servicios Sanitarios del Centro Penitenciario de Fontcalent de Alicante, "el motivo fundamental de esta fusión era poder analizar grupos de población penitenciaria que no se podían estudiar de forma individual por el reducido número de afectados implicados en la muestra".
Con la unión de los pacientes de ambas investigaciones se han podido reunir datos de un total de 675 pacientes. "En una primera valoración, nos hemos encontrado con un perfil de paciente infectado por el virus C de la hepatitis de unos 30 años de media y coinfectado con VIH en casi el 25 por ciento de los casos", expone.
"Además, son usuarios habituales de drogas intravenosas (70%) y con genotipos mal respondedores (60%) y respondedores (40%) al tratamiento con peginterferón + ribavirina", indica el doctor Saiz de la Hoya.
Así, el resultado preliminar muestra que más del 60 por ciento de la población penitenciaria que ha recibido tratamiento estándar --interferón pegilado a2a + ribavirina-- se cura de la hepatitis C. "Este porcentaje es muy alto, teniendo en cuenta los condicionantes que presenta este tipo de población", señala.
"Además, hemos descubierto que, en el ámbito penitenciario, los genotipos 4 --de difícil respuesta-- se curan en un porcentaje bastante más elevado que en la población general. Lo que será un motivo de estudio en futuras investigaciones", añade.
HASTA EL 80% DE PACIENTES CON HEPATITIS C CRÓNICA
Cuando se produce el ingreso en prisión de cualquier recluso, se les ofrece la posibilidad de realizar una serología que incluye la determinación de VIH y marcadores de hepatitis B y hepatitis C.
Aquellos pacientes que presentan una serología positiva --con anticuerpos anti VHC-- son estudiados para comprobar si la infección es crónica, es decir, carga viral de VHC positiva. Entre el 75 y el 80 por ciento de los pacientes con anticuerpos presentarán hepatitis C crónica.
La ventaja de los pacientes con hepatitis C diagnosticados en los centros penitenciarios es que el control del tratamiento y de los efectos secundarios es más fácil de realizar, pues el contacto con el paciente es constante.
"Esto permite un seguimiento médico más estrecho por parte del facultativo, que puede valorar la aparición de los efectos secundarios y calibrar su gravedad, así como evaluar su repercusión sobre el cumplimiento del tratamiento", explica.
Los especialistas hospitalarios son conscientes de la necesidad de tratar la hepatitis C de los pacientes ingresados en prisión y la mayoría de los que desarrollan su labor en los hospitales de referencia de los centros penitenciarios están implicados en el diagnóstico y tratamiento de estos enfermos.