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Fuente: Diario de Ibiza
Los profesionales de la Justicia critican la falta de medios para casos como el del presunto pirómano de Ibiza. El joven superó con creces el periodo habitual de prisión preventivaLos profesionales de la Justicia coinciden en denunciar la escasez de centros adecuados en España para atender a enfermos mentales como José Antonio C. T., que reconoció haber provocado el sábado un incendio en un piso cercano al parque de la Paz, en el que falleció una mujer. «Solo hay dos, Fontcalent, el hospital psiquiátrico penitenciario de Alicante, en el que estuvo ingresado este joven, y otro en Sevilla», explicó ayer una de las especialistas que ha seguido de cerca este caso.
Los fiscales, jueces y abogados consultados por este diario coinciden en señalar que no se produjo un fallo en el sistema judicial pero que el pirómano debería haber estado controlado y supervisado por especialistas en enfermedades psiquiátricas. Según fuentes cercanas al caso, José Antonio C. T., nacido en Ibiza y de 21 años, sufre una esquizofrenia paranoide. Además, tiene reconocida una minusvalía psíquica del 65 por ciento, por lo que recibía una pensión cercana a los 200 euros al mes.
El magistrado José Espinosa decretó el lunes el ingreso en prisión incondicional sin fianza del joven, debido a que dejarle en libertad sería «muy peligroso», según explicó ayer el titular del Juzgado de Instrucción número 2 de Ibiza.
De hecho, José Antonio C. T. es de sobra conocido por los profesionales de la Justicia y por la Policía puesto que tiene un «gran afán de protagonismo», según las fuentes consultadas. En los últimos meses acudió al edificio judicial de la avenida de Isidor Macabich al menos tres veces: la primera para denunciar un robo, que finalmente había fingido. En la segunda ocasión que se presentó en el juzgado de guardia fue para explicar que la asociación que le atendía le había abandonado y la tercera para asumir la autoría del incendio de Roca Llisa del pasado 18 de septiembre (no fue acusado).
Reconoce provocar los incendios
Sin embargo, hasta el 3 de enero de este año no fue detenido por primera vez. Ese día, José Antonio C. T. reconoció que el 21 de diciembre de 2010 por la tarde había provocado un incendio en el piso que compartía con otros dos jóvenes, en el número 62 de la calle Madrid de Vila. No hubo heridos pero fue necesario desalojar a 20 personas.
La juez de guardia decretó entonces su ingreso en prisión. Al salir del juzgado, camino de la cárcel, el joven sufrió un ataque epiléptico. A los pocos días José Antonio C. T. fue trasladado a Fontcalent. Allí pasó casi medio año. Entre mayo y junio quedó en libertad aunque una tía suya explicó en una carta dirigida a este diario que permaneció en el hospital psiquiátrico hasta agosto.
En cualquier caso, superó con creces el plazo de prisión preventiva, según fuentes judiciales. La fiscal instructora del caso solicitó entonces diez meses de cárcel para José Antonio C. T. por un delito de daños.
Ha permanecido más de la mitad de ese tiempo en el centro penitenciario, más del habitual en los casos de prisión preventiva, según las fuentes judiciales consultadas, que prefieren no identificarse. «No se ha cometido ningún error, no podía estar más tiempo ingresado», explicaron ayer varios funcionarios.
En la fase de investigación de este caso se descubrió que el joven tenía más antecedentes por incendios, entre ellos el que supuestamente provocó en un terreno cerca de la casa de su abuela en octubre de 2010, en la zona de Can Misses, en el que no se produjeron heridos ni daños de consideración (no fue detenido).
En definitiva, José Antonio C. T. llevaba casi medio año en libertad, a veces durmiendo en hostales, otras en pisos de alquiler y en algunas ocasiones incluso en la calle. Todavía no se ha señalado una fecha para la celebración del juicio por el incendio de la calle Madrid.
Lo acogió por pena
Victoria Pons sintió lástima de él y le acogió en su casa, en el apartamento 4º 4ª de la calle Agapito Llobet. A los pocos días, el pasado sábado, José Antonio y Victoria se enfadaron, al parecer porque el joven «molestaba» a la hija de la fallecida. José Antonio C. T. utilizó, según fuentes de la investigación, el mismo método que en otro incendio, un paño, para provocar las llamas. Victoria Pons falleció debido a la inhalación de humo.
Incendio en la calle agapito llobet. Dejó la medicación tres días antes
Los médicos del hospital psiquiátrico de Fontcalent aplicaron a José Antonio C. T. una fuerte medicación, que tenía que seguir tomando cuando abandonó la cárcel hace más de seis meses. Sin embargo, nadie controlaba al joven, que sufre graves problemas mentales. De hecho, el lunes, en su declaración en el juzgado de guardia, reconoció que hacía dos o tres días que no ingería los medicamentos.
Fuentes judiciales próximas al caso se cuestionan los motivos por los que este joven estaba en libertad. Según ha podido saber este diario, la última declaración de José Antonio C. T. en relación al incendio de la calle Madrid se produjo en agosto y las partes implicadas en el proceso todavía no han recibido un informe psiquiátrico sobre el estado mental del pirómano confeso.
Sin embargo, el joven no tenía antecedentes penales, motivo por el que no era posible prolongar el plazo de prisión preventiva, según fuentes judiciales.
También se han producido críticas contra las instituciones políticas por permitir que jóvenes como José Antonio C. T. vivan en pisos que se realquilan para alojar al mayor número posible de inquilinos, como al parecer sucedía en el de la calle Agapito Llobet.
Al parecer, según fuentes de la investigación, Victoria Pons había instado a José Antonio C. T. a abandonar la casa antes del 20 de noviembre puesto que estaba «causando molestias» a su hija, que tiene 13 años y visitaba a la fallecida con frecuencia.
La acusación
Incendio con peligro para la vida en concurso con un homicidio
La fiscal instructora del caso acusa a José Antonio C. T. por dos delitos: incendio con peligro para la vida y la integridad física de las personas en concurso con un homicidio doloso. El joven, que reconoció haber provocado el fuego, podría enfrentarse a una pena de hasta 20 años de prisión.
El pirómano confeso podría ser acusado de asesinato
El juez tendrá que tomar declaración a los vecinos del inmueble afectado por el incendio. Según las fuentes judiciales consultadas, el pirómano podría ser acusado de asesinato, puesto que no se descarta que encerrase a la víctima antes de prender fuego a la casa. Todavía se desconoce si será un jurado popular o la Audiencia Provincial de Balears quien juzgue al joven.