Fuente: Granada Hoy
El recluso fue condenado a tres años de cárcel por obligar a su víctima a hacerle una felación sujetándole la cabeza · Ambos tienen una minusvalía psíquica
La declaración de Miguel A., un recluso del Centro Penitenciario de Albolote que denunció a su compañero de celda por haberle obligado una noche a practicarle una felación, es "firme, sincera y coincidente", así como suficiente para que el Tribunal Supremo (TS) haya considerado que los hechos denunciados sucedieron realmente, confirmando la pena que la Audiencia Provincial de Granada impuso a su agresor: tres años de prisión.
Así consta en un auto dictado en octubre por el Alto Tribunal, en el que los magistrados de Madrid han acordado no admitir el recurso de casación que interpuso el acusado, Juan Francisco I.D., contra la sentencia del tribunal granadino que lo consideró autor de un delito de agresión sexual y una falta de lesiones, con la eximente incompleta de alteración psíquica, pues padece una minusvalía mental, al igual que la víctima.
Se da la circunstancia de que el recluso acusado no quiso declarar en el juicio, pero como subraya el TS, además de que la versión de la víctima sea totalmente creíble, "existen datos corroboradores que se extraen del resto de pruebas practicadas, como es el parte de lesiones y la declaración de un funcionario de prisiones". Dicho funcionario, como agrega el auto, "estuvo con la víctima nada más ocurrir los hechos, y le encontró tembloroso y con lágrimas en los ojos, contándole -la víctima- lo ocurrido". En definitiva, a juicio del TS, "la sala dispuso de prueba suficiente, válidamente obtenida y racionalmente valorada para sustentar los cargos". Es más, el auto resalta que la Sección Primera de la Audiencia Provincial de Granada, a la hora de condenar a Juan Francisco I., ofreció en su resolución una explicación "completa y con razonamientos suficientes", por lo que su fallo fue "razonable" y está "perfectamente" motivado.
La agresión ocurrió el 1 de junio de 2009, según los hechos que consideró probados en abril la Audiencia de Granada. Víctima y agresor compartían celda en el centro penitenciario de Albolote, cuando, por la noche, Juan Francisco "golpeó a Miguel y sujetándole fuertemente la cabeza y el cuello le obligó a hacerle una felación, hasta que eyaculó en el interior de su boca".
Miguel A., la víctima, padece un retraso mental ligero que le hace ser "altamente sugestionable". Sin embargo, ni la Audiencia ni el TS creen que el reo pudiera haberse inventado la agresión. Por su parte, el acusado tiene una minusvalía psíquica reconocida del 37%, "lo que le produce una disminución leve de sus capacidades intelectivas y fundamentalmente volitivas, sin llegar a anularlas". De ahí a que haya sido apreciada una eximente incompleta que ha propiciado que sean menos los años de cárcel fijados en la condena.
Junto a la pena de prisión, el agresor habrá de indemnizar al otro recluso con 3.000 euros por el daño moral causado, así como con 57 euros más por las lesiones que le provocó en codos, cuello y boca al forzarle.