Fuente: La Voz de Asturias
V. Á. alega que estaba «en el comedor» cuando los presos lo sitúan «en el patio»
Las declaraciones de los internos del módulo 8 del centro penitenciario de Villabona implican de lleno al funcionario V.Á.LL. como presunto instigador de la paliza que acabó con la vida del corverano Justo P. A., de 39 años, por los golpes y patadas en la cabeza que le propinó el recluso J.B.K., apodado Jomar .
En una declaración amplia y prolija en el juzgado, el recluso C.V. situó al funcionario imputado el día 11 de noviembre, en el patio del módulo, contrariamente a la versión que V.Á. mantiene de que se encontraba “en el comedor”. Según el relato del interno, V.Á. advirtió a Jomar, que había sido trasladado apenas dos días antes desde el módulo 9 al 8 tras un incidente con otro interno, que a escasos metros de él se encontraba Justo P. A., quien le había apuñalado ocho años atrás por la espalda en un bar de Gijón y a quien hasta ese momento no le había reconocido. “El interno sostiene que el funcionario estaba en el patio y él oyó cómo provocaba a Jomar ”, explicaron ayer fuentes jurídicas al término de la testifical.
Su versión es coincidente con la que manifestaron, el mismo día de la muerte del recluso, otra treintena de los 136 internos que estaban ingresados en el mismo módulo y presenciaron la escena ante los agentes de la Guardia Civil. En sus primeros testimonios recogidos poco después del crimen, “de forma espontánea”, afirmaron que la actitud del funcionario y su comentario fueron decisivos para que “Jomar se abalanzara contra Justo”. Se da la circunstancia de que la víctima no pudo defenderse en los “tres o cuatro minutos” que duró la agresión, ya que estaba mermado físicamente por el disparo que había recibido por parte de un policía durante el arresto que le condujo a su encarcelamiento como preso preventivo.
C.V. explicó en su declaración que el funcionario, una vez que se inició la agresión, “no hizo nada para evitarla”. Él fue el único de los tres reclusos citados por la titular del juzgado de instrucción número 4 de Oviedo, que investiga la causa, que se personó ayer para declarar en calidad de testigo. Los otros dos internos, a pesar de estar localizados en Villabona, no se personaron en el juzgado. Esta circunstancia motivó la queja de la abogada de la acusación particular, Concepción Trabado, que no ocultó su malestar con la dirección del centro penitenciario por la escasa colaboración que está encontrando para averiguar “la verdad”. La letrada incidió en que tanto el funcionario imputado como la administración penitenciaria pueden incurrir en una responsabilidad por la muerte de Justo P.A., la primera que se registra en el centro penitenciario asturiano, por no garantizar la integridad física de los internos que están bajo su custodia. “No se puede permitir que no envíen las pruebas o que no lleguen los testigos a pesar de estar citados”, resaltó.
Concepción Trabado, que ha denunciado que el centro no hubiera adoptado las medidas necesarias para que no hubieran coincidido agresor y víctima al constar en sus expedientes penitenciarios el incidente de Gijón, mostró su perplejidad por el hecho de que Jomar estuviera en el módulo 8 “cuando el módulo 9 y el 8 están separados por una pared que separa el patio y se pueden comunicar entre ambos módulos”.
El abogado del funcionario imputado aseguró ayer que el auto de libertad no contenía “cargos, ni medida cautelar alguna” contra su representado.
El abogado Washington Jesús Villaverde, que defiende a Jomar , tampoco tenía constancia oficial del traslado, el pasado lunes, de su defendido desde la prisión asturiana a la de Teixeiro, en A Coruña, como confirmaron fuentes penitenciarias.